Vida

¿Vio Ben Hur?

Mañana todos regresan a remar en las galeras, al estruendo de la cotidiana carrera de cuádrigas.

Hasta en la tele han puesto en estos días cuanta película tenían de Jesús, de la Biblia o de personajes como Ben Hur, Barrabás, Espartaco o Maciste. Todas de hace 30 ó 40 años. Y las vuelven a pasar. Antes era en los cines la temporada de cine extrabíblico. Con mi abuela fui yo a ver Jesús de Nazareth, de Franco Zefirelli, cuando era estreno, allá por 1978.

Entonces todavía existían cines como el Tikal (que hoy es un localón con venta de ropa en cajas), el Cali (que fue iglesia evangélica, pero hoy no hay nada) o el Lido (que cerró y hace unas semanas le sacaron las butacas)… Nosotros fuimos, creo, al Capri (que tampoco está ya).

Ese mismo niño que yo era, se asustaba el Viernes Santo, debajo del armazón de madera que crujía mientras las piernas de los cargadores se doblaban. En ese tiempo, no había plantas eléctricas portátiles y las procesiones usaban varias baterías de carro que iban escondidas debajo.

Por si los locos…

Lo que más me afligía era pensar lo que pasaría si del cansancio, los cargadores dejaban caer la procesión. O si venía un loco en un carro descontrolado… ¿Me daría tiempo de correr o moriría debajo? Imaginaba un estruendo espantoso como el de cien portazos juntos o un puñetazo en las teclas de un piano.

Allí debajo, bien agarrado del pantalón de mi papá (que al terminar su turno, me jalaba de la mano) oí la madera crujir, rechinar, igual que la del barco donde rema y rema Judá Ben Hur cada vez que lo pasan en la tele. Reman todos juntos con la misma sincronía que los cargadores pujan y sudan en cada cortejo (grande o pequeño), cada año (llueva o asolee) llevando el vaivén.

Este día son otra vez historia las procesiones de cada año, que siempre son premoniciones del cielo en cartón, algodón y duropor.

La gente sale en hordas a verlas (para alegría de heladeros, granizaderos, globeros y poporoperos) llenan banquetas -que de noche estarían desiertas-, trepan a sus niños en los balcones, se amontonan sobre el mural de la Biblioteca Nacional, (que por eso está todo quebrado).

Así como son de trágicas las marchas fúnebres (que son una de las manifestaciones más elocuentes de la idiosincracia guatemalteca) así de contentas estuvieron esta semana las vendedoras de garnachas y buñuelos que se repartieron sobre la Plaza Mayor como si fueran fichas en un tablero de damas.

Los vendedores de algodones abrazaron sus flacas cruces y siguieron a la muchedumbre. Hoy sale alegre el andita del Resucitado, pero no tiene tanto público objetivo como las de Viernes Santo, porque muchos se ya se fueron al mar.

Pero como todo se acaba, los címbalos de las olas amanecerán desiertos mañana porque los remeros estaremos otra vez obedeciendo al capitán que ordena velocidad de combate (amenaza de IVA al 13 por ciento) aunque estemos medio muertos y perdamos la batalla.

La historia de Ben Hur

Hay quien la ha visto varias veces. Y también quien ni una.

-El argumento: Por una intriga de Mesala (un oficial romano), el hebreo Judá Ben Hur va a parar como esclavo remero en una nave de la flota romana.

-Tras una batalla naval naufragan pero Ben Hur rescata al capitán, que le pide lo deje morir. Los rescatan y le avisan al general que recibirá la Vara de la Victoria de manos del propio César, porque vencieron al enemigo. Agradecido, el romano adopta a Ben Hur como su único hijo.

-Judá Ben Hur vuelve a Jerusalén, para buscar a su madre y hermana, que también fueron hechas prisioneras. Como hijo del romano, ha aprendido a conducir las carretas de 4 caballos (cuadrigas) y termina en una arena, compitiendo contra muchos cuadrigueros, entre ellos, Mesala, su acérrimo enemigo, quien termina pisoteado por los caballos, pero antes de morir, se burla de Judá y le dice que su madre y hermana tienen lepra.

-Judá busca a aquel hombre que hace milagros, pero asiste al momento en que lo llevan a crucificar al Calvario. Lo mira a la cara y se da cuenta que es aquel mismo que le dio agua cuando iba prisionero hacia las galeras, tres años atrás.

-¿En qué termina? Si ya la vio, lo sabrá. Si nola ha visto… por lo menos espere la escena de las cuadrigas. Hasta 1997 tenía el récord de 11 Oscares.

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