La ética, intangible pero necesaria

La ética organizacional o empresarial es un activo intangible, necesario, indiscutible y de aporte significativo para la sostenibilidad de las empresas.

Por Natiana Gándara

La aplicación de la ética, según un estudio de la UNIS, mejora considerablemente la reputación de las empresas. (Foto Prensa Libre: Servicios)
La aplicación de la ética, según un estudio de la UNIS, mejora considerablemente la reputación de las empresas. (Foto Prensa Libre: Servicios)

El concepto se define como el conjunto de principios y normas bajo las cuales se rigen las actividades que desempeña una organización,

Su aplicación, según especialistas en recursos humanos y en ética, no es opcional, ya que pone en marcha acciones vinculadas con promover una cultura equitativa y solidaria, con el objetivo de mantener el buen funcionamiento y crecimiento financiero de la empresa.

En todos los niveles

Desde ningún punto de vista esta práctica excluye a los propietarios, altos ejecutivos o mandos medios; es un tema integral. En principio, porque es la punta de la pirámide la que debe dar el ejemplo y a partir de ahí proyectar las acciones correctas.

Los especialistas enfatizan que una empresa sin principios y normas de comportamiento está condenada, tarde o temprano, al fracaso y, posteriormente, a desaparecer.

¿Qué es la ética empresarial?

Estudio de las virtudes personales en los negocios.

Los especialistas en ética empresarial la definen como una rama de la Ética Aplicada. Se ocupa del estudio de las normas de naturaleza moral que se plantean en el mundo de lo negocios.

La Ética Empresarial, como disciplina académica, suele abarcar uno o más de los siguientes temas: el estudio de los principios morales aplicables a la vida económica y empresarial; el estudio y crítica de los valores efectivamente dominantes en el ámbito económico en general y en cada una de las organizaciones; y el análisis de casos reales que ejemplifican la responsabilidad de las organizaciones y de sus diversos constituyentes.

También se refiere al desarrollo de cuerpos normativos voluntarios o procedimientos estandarizados de gestión, basados en principios y valores éticos; el seguimiento y descripción de la importación de estos códigos y procedimientos en organizaciones concretas, así como la observación de sus efectos en las propias empresas.

El estudio Clima ético de las empresas en Guatemala deja muy claro por qué esta práctica debe ser la base de su reputación.

El análisis, a cargo de Hugo Cruz, profesor de Ética Empresarial y de Factor Humano de la Universidad del Istmo, y de Joan Fontrodona Center for Business in Society de IESE Business School, Barcelona , lograron entrevistar a 80 gerentes de 80 empresas nacionales.

Con el principio de que la ética se ocupa del estudio de aspectos normativos de naturaleza moral que se plantean en el mundo de los negocios, el 72% de los gerentes encuestados dijo que en el 2016, entre su personal el tema de ética se percibe con mayor sensibilidad.

De los entrevistados, el 81% aseguró que tiene prácticas éticas formales, las cuales les han ayudado a tomar decisiones de manera frecuente.

De los 80 gerentes consultados, 81% son hombres y 19%, mujeres.

El criterio único de selección para participar en el estudio era el número de colaboradores. Las medianas tenían que tener contratados entre 80 y 200 empleados, y las grandes, más de 200.

Entre los sectores que fueron encuestados hubo bancos, distribuidoras, agroindustrias, constructoras, inmobiliarias, comercializadoras de vehículos, fábricas de alimentos, empresas de transporte y logística, telecomunicaciones y farmaceúticas.

Bueno, pero a medias

Aunque para Cruz el que ya exista sensibilidad sobre la ética es importante, opina que las empresas deben reforzar la aplicación de este valor para que sea sostenible.

La opinión se sustenta en los resultados de que solo el 46% respondió que la ética juega un papel importante en la toma de decisiones; otro 35% dijo que el concepto solo juega un papel importante; y otro 16% afirmó que pocas veces.

Cruz señaló que lo ideal hubiera sido que todos los entrevistados respondieran “frecuentemente”, lo cual se traduce en que las empresas todavía tienen una manera tradicional de administrar, en la que de alguna manera se priorizan los resultados financieros respecto de otros criterios.

“Se notará la falta de ética cuando existan problemas, y puede ser muy tarde. Se ha perdido mercado, cliente y capital”, destaca el catedrático. En cambio, si permanentemente se cuida la ética, las empresas tienden a permanecer en el tiempo y se vuelven sostenibles.

“Es la mayor razón para practicarla si queremos crecer y crear más puestos de trabajo”, enfatizó Cruz.

Cuidar la reputación

La aplicación de la ética, según el estudio, mejora considerablemente la reputación.

En el último año, según las encuestas, esta práctica mejoró en el 65%, mientras que el 35% de encuestados dijo que su prestigio se ha mantenido igual.

Egor Espinosa, director de Desarrollo Humano del Grupo 361, indicó que por lo general las empresas que caen en un ambiente de mala reputación por asuntos éticos lo primero que pierden es un alto porcentaje de participación en el mercado.

Ahora bien, agregó, para las que están incursionando por un porcentaje significativo en un mercado tienden a quedar solas y deben reinventarse para poder reiniciar una curva de crecimiento que les permita ser competitivas.

Otra ventaja de mantener una buena reputación es la atracción de inversión y retención de talento, explicó Kristhal Galdámez, consultora Comercial de ManpowerGroup Guatemala.

La ejecutiva aseguró que fortalece la imagen frente a clientes y proveedores que tengan como prioridad trabajar con empresas éticas.

Walter Gudiel García, presidente de la Junta Directiva del Colegio de Psicólogos de Guatemala, considera que formar un crédito, nombre o prestigio es una tarea lenta y progresiva, la cual puede perderse en segundos con un actuar inapropiado por parte de algún representante de la marca y/o empresa que puede ser cualquier asociado, independientemente de su área o función.

“Un asociado ligeramente comprometido o no convencido de los valores de una organización no va a explotar todo su potencial en el día a día”, comentó Gudiel.

Una guía práctica

Cruz, investigador del CIHE de la UNIS y autor del estudio, afirmó que no es necesario invertir grandes cantidades de dinero para implementar herramientas éticas.

Según el estudio, 13% invierten más de US$100 mil al año y no hace falta tanto, porque un código de ética para una mediana empresa puede ser elaborado por los mismos directivos y formar un comité de ética.

Al respecto, solo un 50% de empresarios respondió que tienen un código de ética.

“Es una herramienta indispensable para que las personas puedan analizar las malas prácticas y aplicar sanciones y medidas correctivas. No tiene por qué ser oneroso”, resaltó.

Gudiel enfatizó que no se trata solo de comunicar un código de ética, se trata de cumplir con la letra y el espíritu de este; es decir, “hacerlo vida”.