Pilotos padecen estrés por atascos

Al planificar un viaje al occidente del país, algo que debe ser tomado en cuenta por los conductores es lo difícil que resulta atravesar la cabecera de Chimaltenango, por el atasco y desorden vial que impera en el lugar, según constantes quejas de pilotos.

Por José Rosales / Chimaltenango

El desorden vial reina en el trayecto de la cabecera de Chimaltenango, donde conductores pierden hasta hora y media para cruzar los 10 km de zona urbana. (Foto Prensa Libre: José Rosales).
El desorden vial reina en el trayecto de la cabecera de Chimaltenango, donde conductores pierden hasta hora y media para cruzar los 10 km de zona urbana. (Foto Prensa Libre: José Rosales).

Este problema también ocurre en San Lucas Sacatepéquez; en el cruce conocido como Cuatro Caminos, en San Cristóbal Totonicapán, y en las zonas urbanas y comerciales de Cuyotenango, Suchitepéquez, y Barberena, Santa Rosa.

Psicólogos consultados coinciden en que los atascos viales ocasionan estrés en los conductores, que conlleva a reacciones violentas y poco tolerantes.

Actúan con ira

Israel Félix López Ramos, psicólogo de la Liga Guatemalteca de Higiene Mental en Chimaltenango,    considera que el estrés causado por el tráfico ha llevado a que pilotos tengan reacciones indebidas y lamentables.

“La mayoría de pilotos del trasporte público y de carga conducen con ira y enojo, y se refleja con el irrespeto a las señales y Reglamento de Tránsito, cuando están en las filas y buscan alternativas para evitar las colas; utilizan las banquetas y áreas peatonales, sin importar el bloqueo a la libre locomoción de las personas”, añadió López Ramos.

El experto dijo que en las horas pico la ansiedad de llegar a los lugares de destino provoca enojos, y cuando se pierde el control se desahogan al insultar o hasta agredir a otras personas.

Puso como ejemplo que dos choferes del transporte extraurbano agredieron recientemente a otro con tubo y machete.

“Se han dado casos de pilotos que se han bajado de los automóviles para agredirse y amenazarse de muerte por rebasarse en el caos vehicular. Algunos accidentes viales son el resultado de esta situación, ya que luego de salir de una fila abusan de la velocidad”, agregó.



Pilotos se ven afectados por el estrés al permanecer largo tiempo en los  atascos de Chimaltenango. (Foto Prensa Libre: José Rosales).
Pilotos se ven afectados por el estrés al permanecer largo tiempo en los atascos de Chimaltenango. (Foto Prensa Libre: José Rosales).


Afecta la salud

Otto Chacón, psicólogo del Área de Salud en Chimaltenango, señaló que el estrés puede generar enfermedades psicosomáticas en las personas, como gastritis, tensión muscular, dolor de cabeza y derrames oculares.

“La conducta cambia y provoca que se tengan malas relaciones interpersonales. Las personas se enojan con facilidad, y para desahogarse utilizan lenguaje obsceno y hasta los golpes”, dijo Chacón.

Añadió que en pilotos del trasporte público y de carga se ha identificado alto consumo de bebidas energizantes, un factor que incrementa la pérdida del control de las emociones.

Isabel Tancar, de los Bomberos Voluntarios, informó que mensualmente atienden entre cuatro y seis casos de personas heridas por haberse agredido en los atascos en Chimaltenango. En algunos casos los problemas han sido entre pilotos del transporte público y particulares.

Otros hechos relacionados con esta situación son los constantes percances viales y el número de personas arrolladas, porque los pilotos optan por utilizar la vía contraria para evadir las largas filas.

Verónica de la Cruz, socióloga y experta en urbanización de Analistas Independientes de Guatemala, señala que el caos vial podría incrementar la violencia en los próximos años, y criticó al Estado y a las comunas porque no hacen nada para contrarrestar el problema.



Llevados por el estrés, varios pilotos utilizan la vía contraria, sin importar el riesgo para peatones. (Foto Prensa Libre: José Rosales)
Llevados por el estrés, varios pilotos utilizan la vía contraria, sin importar el riesgo para peatones. (Foto Prensa Libre: José Rosales)


Caos vial enferma a vecinos

Estela Aragón, quien reside en El Tejar, Chimaltenango, dijo que ha tenido que suministrarse medicamentos para controlar la contaminación acústica producida  por los  atascos viales.

“Hubo un momento  en que creí que me volvería loca al escuchar el sonido de las bocinas de las camionetas y el acelerador de los motores”, confesó.