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"Estamos desesperados aquí”: Así es la vida en los albergues para los damnificados

Ya pasó una semana desde la erupción del Volcán de Fuego. Las horas pasan muy despacio para las familias damnificadas. Los niños no van a la escuela y los adultos se quedaron sin trabajo.

Por Javier Lainfiesta y Roni Pocón / Guatemala

Familias viven hacinadas en los albergues de Escuintla. (Foto Prensa Libre: Álvaro Interiano)
Familias viven hacinadas en los albergues de Escuintla. (Foto Prensa Libre: Álvaro Interiano)

Los esposos Berta Morataya, de 55 años, y Arnulfo Pineda, de 69, abandonaron su hogar en la comunidad de La Reina, en las faldas del Volcán de Fuego, en el momento que escucharon a sus vecinos correr y gritar la tarde del domingo.

“Ese día la arena caliente bajó sin hacer bulla”, recuerda Pineda. Según cuenta, estaban acostumbrados a escuchar explosiones del volcán, por lo que esa mañana no se sorprendieron. “Nos asustamos cuando empezaron a decir que San Miguel Los Lotes había desaparecido y que la lava ya venía para acá”, dijo.

Lograron escapar con vida, no obstante, la incertidumbre no desaparece. Desde el miércoles, el matrimonio vive en el albergue habilitado en el Instituto Simón Bergaño y Villegas, la cabecera de Escuintla, donde comparten agua, duchas, baños y comidas con otros 312 adultos y 242 menores.

En el aula que les sirve de dormitorio, de aproximadamente seis metros por tres, duermen otras 13 personas. “Estamos desesperados aquí”, dice Pineda.

Las familias tienen poca agua para el aseo personal. (Foto Prensa Libre: Álvaro Interiano)
Las familias tienen poca agua para el aseo personal. (Foto Prensa Libre: Álvaro Interiano)

Dentro de la habitación, producto del hacinamiento y falta de ventilación, se respira un ambiente húmedo y caliente. “Durante la noche se siente mucho calor en la habitación, es lo peor”, cuenta el hombre.

Restos de alimentos y basura acumulada atraen muchas moscas y en algunos sitios un penetrante olor a putrefacción invade el aire.

Sin agua ni trabajo

Una queja recurrente entre los albergados es la escasez de agua. “Lo que más cuesta aquí es el aseo”, cuenta Saida Sucelia Morataya, otra de las albergadas. “Yo me lo pienso muchas veces antes de ir al baño. Están sucios y no hay suficiente agua para todos”.

Hay un espacio para bañarse en unas pilas, pero el agua no alcanza.

Saida y su esposo, Maynor Pamal, se quedaron sin sustento luego de la tragedia. Ella era auxiliar de cocina en una casa y él trabajaba en una cantera cercana a su vivienda en El Rodeo, una de las comunidades que fue arrasada por el volcán. Deben cuidar a sus hijos y no pueden seguir con sus labores cotidianas.

En una situación similar se encuentran la mayoría de las personas de las comunidades damnificadas, según ha podido comprobar Pamal.

El tiempo pasa despacio en los albergues, pues las actividades recreativas no son muchas y no reciben mucha comunicación de las autoridades.

En un espacio de 6*3 metros viven 15 personas. (Foto Prensa Libre: Álvaro Interiano)
En un espacio de 6*3 metros viven 15 personas. (Foto Prensa Libre: Álvaro Interiano)

Sin escuelas

El Ministerio de Educación decidió alargar el periodo de suspensión de clases para este lunes, con lo que suman seis días de interrupción del ciclo escolar en cuatro municipios desde el día de la tragedia.

De acuerdo con un comunicado emitido por la cartera, en los municipios escuintlecos de Palín, Santa Lucía Cotzumalguapa, Siquinalá y Escuintla se continuará con la medida, al igual que en Alotenango, Sacatepéquez.

La cartera ha informado que está dando acompañamiento psicosocial a los niños damnificados. En total, se estima que más de 500 alumnos de cuatro establecimientos fueron afectados por la erupción.  

Solución municipal

El alcalde capitalino Ricardo Quiñónez, en coordinación con el de Escuintla, Abraham Rivera, realizan trabajos en un campo cercano al centro de Escuintla en la finca La Industria, donde habilitarán un albergue bajo carpas.

El terreno tiene una extensión de 15 mil metros cuadrados, lo que permitirá que los albergados tengan espacio para sus actividades, así como los servicios básicos para su higiene personal, han indicado las autoridades.

El albergue se instaló en la escuela Simón Bergaño y Villegas. (Foto Prensa Libre: Álvaro Interiano)
El albergue se instaló en la escuela Simón Bergaño y Villegas. (Foto Prensa Libre: Álvaro Interiano)

Según estiman, a partir del martes ya se podrán trasladar a 612 albergados. No obstante, aún se desconoce qué sucederá con el resto de damnificados que se encuentran  en los otros albergues, que hasta el domingo sumaban 3 mil 858 personas.

Recuento

Varios sucesos han transcurrido después de la tragedia del Volcán de Fuego, en medio del drama y el luto de los afectados, contrarrestado con la solidaridad de guatemaltecos y extranjeros.

El martes 3 de junio no todo fue gris, en medio de la tragedia, una de las familias afectadas de las que permanecen en los albergues, festejaba la llegada de un nuevo integrante de la familia. El bebé nació tan solo dos días después de la erupción.

La familia Gómez Hernández vivía en la comunidad La Reyna y al ver la magnitud de la erupción decidió evacuar para salvarse.

El miércoles 6 de junio falleció Concepción Hernández, una de las personas que había logrado sobrevivir el día de la tragedia, siendo el protagonista de la portada de la edición impresa de Prensa Libre. Hernández falleció en el Hospital del Seguro Social a consecuencia de una falla renal.

El jueves 7 de junio, cuando se agotaban las esperanzas de encontrar sobrevivientes, las autoridades anunciaron la “suspensión temporal” de las labores de búsqueda y rescate de víctimas de la erupción. La decisión se derivaba porque las condiciones del suelo y del clima no garantizaban la seguridad de los equipos de rescate. Las labores fueron reanudadas de forma indefinida por el clamor de las familias afectadas.

Entre otras terapias, voluntarios piden a los niños que dibujen y pinten.
Entre otras terapias, voluntarios piden a los niños que dibujen y pinten.
Los pequeños comparten sus juguetes mientras pasa la mañana en los albergues de Escuintla.
Los pequeños comparten sus juguetes mientras pasa la mañana en los albergues de Escuintla.
Una niña espera a su mamá mientras hacen fila para recibir ayuda.
Una niña espera a su mamá mientras hacen fila para recibir ayuda.
Los beneficiados muestran las medicinas y agradecen la atención.
Los beneficiados muestran las medicinas y agradecen la atención.
Otros aún esperan ser atendidos por los médicos en el lugar.
Otros aún esperan ser atendidos por los médicos en el lugar.
Un padre distrae a su bebé con burbujas mientras hace fila para recibir medicinas.
Un padre distrae a su bebé con burbujas mientras hace fila para recibir medicinas.
Varias donaciones aún esperan ser entregadas.
Varias donaciones aún esperan ser entregadas.
Después de una charla, las personas afectadas por la erupción del Volcán de Fuego agradecen las atenciones de los voluntarios.
Después de una charla, las personas afectadas por la erupción del Volcán de Fuego agradecen las atenciones de los voluntarios.
Una niña con su brazo quebrado espera por medicina mientras otro familiar hace la fila para recibirla.
Una niña con su brazo quebrado espera por medicina mientras otro familiar hace la fila para recibirla.
Han pasado siete días de la tragedia por la erupción del Volcán de Fuego, cientos de personas aún no aparecen.
Han pasado siete días de la tragedia por la erupción del Volcán de Fuego, cientos de personas aún no aparecen.
Decenas de personas hacen fila para poder obtener medicinas en los albergues de Escuintla.
Decenas de personas hacen fila para poder obtener medicinas en los albergues de Escuintla.
La actividad del Volcán de Fuego no cesa y las explosiones pueden verse a kilómetros de distancia.
La actividad del Volcán de Fuego no cesa y las explosiones pueden verse a kilómetros de distancia.

Ese día los migrantes guatemaltecos en Estados Unidos anunciaron que enviarían ayuda para los damnificados a través de diferentes organizaciones, argumentando que no les daba confianza entregar la ayuda al Gobierno.

El viernes 8 de junio, mientras se conocían las impactantes imágenes de cómo eran las comunidades antes de la erupción y cómo el paisaje cambió de un momento a otro, también se levantaban las alertas por el descenso de tumultuosos lahares que empezaban a descender el Volcán de Fuego, los cuales traían rocas gigantes y material caliente.

Ese mismo día, la Conred anunció que San Miguel Los Lotes sería declarada una zona inhabitable por los daños causados por la erupción, además se adelantaba que esa declaratoria podría aplicarse a El Rodeo y algunas zonas de Sacatepéquez.

El sábado 9 de junio se confirmaba que existen Q254 millones para la reconstrucción inicial, después de la erupción, pero la cantidad de fondos demandados había sido de Q460 millones. En disponibilidad de espacio presupuestario del Fondo para Atención de Emergencias contaba con Q192 millones.

El mismo sábado por la noche centenares de guatemaltecos participaron en la marcha de antorchas, con la cual se unían a la petición de la renuncia de funcionarios que pudieron tener responsabilidad en la tragedia del Volcán de Fuego.

El domingo 10, Eufemia García, la mujer que suplicó directamente al presidente que la ayudara a encontrar a sus familiares, siguió la búsqueda incansable acompañada de oraciones, los cuerpos de rescate lograron encontrar el cadáver de su madre.

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