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1993: Jorge Serrano Elías rompe orden constitucional

El 25 de mayo de 1993 el presidente de la República, Jorge Antonio Serrano Elías intenta depurar el Organismo Legislativo, caído en descrédito junto con el poder judicial. La acción fue conocida posteriormente como el Serranazo.

Por Néstor Galicia

Jorge Serrano, presidente de la República acompañado del vicepresidente Gustavo Espina dio a conocer la decisión de disolver las cortes el 25 de mayo de 1993. (Foto: Hemeroteca PL)
Jorge Serrano, presidente de la República acompañado del vicepresidente Gustavo Espina dio a conocer la decisión de disolver las cortes el 25 de mayo de 1993. (Foto: Hemeroteca PL)

La semana anterior al golpe de Estado una serie de acontecimientos mantenía un ambiente de tensión en el país. Manifestaciones en contra de medidas gubernamentales, como el aumento a la tarifa de la energía eléctrica causaron el repudio de varios sectores.

En el Congreso de la República se formó una alianza de tres partidos conformada por la Unión del Centro Nacional (UCN), Democracia Cristiana (DC) y el Movimiento de Acción Solidaria (MAS) para apoyar las iniciativas de Serrano en el Legislativo. El grupo fue señalado como un tentáculo del mandatario para incidir en aspectos ajenos a su investidura.

Pleno del Congreso en 1993. (Foto: Hemeroteca PL)
Pleno del Congreso en 1993. (Foto: Hemeroteca PL)
Una investigación que se inició en contra del presidente Serrano por el sospechoso aumento de su patrimonio y una constante confrontación con la Prensa a la cual acusó de sobredimensionar los bochinches e inclusive de llamar a la subversión y rebelión los cuales tenían la atención de la opinión pública.

El día 25 de mayo, Guatemala amanecía bajo la sombra de un golpe de Estado constitucional. Serrano disolvió el Congreso, la Corte Suprema de Justicia y las dos Procuradurías con la excusa de iniciar un proceso de depuración y recuperación del Estado, todo en un "marco legal". Paradójicamente por un acuerdo gubernativo denominado “Normas Temporales de Gobierno” restringió varias garantías y  censuró a la Prensa.

El mandatario nombró una nueva Corte Suprema de Justicia presidida por la ministra de educación, Maria Luisa Beltranena de Padilla, un acto calificado de ilegal.

El Congreso de la República aparece sitiado por las fuerzas de seguridad durante el golpe de Estado de 1993. (Foto: Hemeroteca PL)
El Congreso de la República aparece sitiado por las fuerzas de seguridad durante el golpe de Estado de 1993. (Foto: Hemeroteca PL)
La secretaría de comunicación de la presidencia, institución en la que laboraba la hoy ex vicepresidenta Roxana Baldetti Elías, envió a censores para controlar el contenido publicado en Prensa Libre y otros medios de comunicación impresa. Su presencia fue rechazada y no se les permitió intervenir en esta Redacción. Sin embargo, la sede de este diario fue sitiada por las fuerzas de seguridad y se impidió la circulación del diario al día siguiente.

Serrano falló en su cometido y fue retirado de la presidencia el 1 de junio de 1993 y el país retornó al orden constitucional. 

Portada de Prensa Libre del 26 de mayo de 1993 dando a conocer el intento de censura de la presidencia a este diario. (Foto: Hemeroteca PL)
Portada de Prensa Libre del 26 de mayo de 1993 dando a conocer el intento de censura de la presidencia a este diario. (Foto: Hemeroteca PL)
El 5 de junio de 1993 el procurador de los Derechos Humanos, Ramiro de León Carpio fue electo como nuevo presidente por el Congreso de la República. Una de sus primeras medidas sería el de recuperar el Estado y a sus organismos. 

Seguidamente vendría el proceso de recuperación y depuración de los organismos en especial el Congreso, el cual tenía su legitimidad por los suelos.

El 30 de enero de 1994 una consulta popular aprobó reformar varios artículos de la Constitución, la reducción del número de diputados y la realización de nuevas elecciones legislativas. La depuración del Legislativo se hizo realidad el 14 de agosto de 1994 cuando fueron electos los nuevos diputados.

La Corte Suprema de Justicia fue disuelta por Serrano en 1993. El Ejército rodea el Palacio de Justicia durante el golpe de Estado.  (Foto: Hemeroteca PL)
La Corte Suprema de Justicia fue disuelta por Serrano en 1993. El Ejército rodea el Palacio de Justicia durante el golpe de Estado. (Foto: Hemeroteca PL)
Con el nuevo Congreso surgieron nuevas fuerzas políticas que después tendrían el poder, ese fue el caso del PAN y el FRG.

¿Nueva depuración?

Aunque la situación política de 1993 dista de la actual, hay dos agentes en común: el Congreso y los actos ilícitos.

Según investigaciones de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala y el Ministerio Público, más de 40 diputados de la anterior y actual legislatura están implicados en corrupción, abuso de autoridad, plazas fantasmas y lavado de dinero, y el número podría aumentar por casos como el del escándalo Odebrecht.

Serrano sale de la Casa Presidencial por el Callejón Manchén el 1 de junio de 1993, actualmente está exiliado en Panamá. (Foto: Hemeroteca PL)
Serrano sale de la Casa Presidencial por el Callejón Manchén el 1 de junio de 1993, actualmente está exiliado en Panamá. (Foto: Hemeroteca PL)
De acuerdo con Christians Castillo, del Instituto de Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos, una depuración no es la mejor solución para recuperar el Congreso. “Debe haber madurez política para emprender una reforma del Estado, la depuración no garantiza buenos diputados”, dijo.

“Para obtener un Congreso legítimo deben mejorarse los mecanismos de elección, es decir, reformar la Ley Electoral y de Partidos Políticos, que desaparezca la elección por lista, y que surjan partidos distritales, más representativos”, puntualizó.

¿Puede haber un congreso ideal?

Castillo indica que el Congreso es un lugar para negociaciones políticas, pero difícil para lograr acuerdos. En ningún momento se podrá tener un Congreso ideal o perfecto. En la realidad, el Legislativo que necesita el país es uno representativo.

El Congreso de la República se encuentra en una crisis de legitimidad alimentada por los múltiples diputados imputados por varios delitos. (Foto: Hemeroteca PL)
El Congreso de la República se encuentra en una crisis de legitimidad alimentada por los múltiples diputados imputados por varios delitos. (Foto: Hemeroteca PL)

El sistema partidista actual funciona como franquicias que se pueden prestar a intereses particulares y no permiten al electorado conocer las propuestas reales de cada diputado. Incluso, la elección nominal no sería viable, sería mejor una elección segmentada, por distritos, argumentó.