Internacional

Triunfal recibimiento en Nueva Delhi a Narendra Modi, futuro primer ministro

El futuro primer ministro, Narendra Modi, fue recibido este sábado por una entusiasta muchedumbre en Nueva Delhi, que celebró el histórico éxito de los nacionalistas hindúes en las elecciones legislativas de India.

Por AFP

NUEVA DELHI- Centenares de personas, agitando banderas de su partido, el Bharatiya Janata Party (BJP), rodearon a Modi a su llegada a la capital. El nuevo hombre fuerte de India apareció sonriente y haciendo la señal de la victoria después de la abrumadora victoria del BJP en las elecciones legislativas, el mayor triunfo de un solo partido en los últimos 30 años.

"¡Modi es nuestro león! Él trabajará para el pueblo de India, trabajará en favor del desarrollo, trabajará por cada indio!", gritó Om Dutt, un comerciante de 39 años.

El BJP logró la mayoría en el Parlamento, tras asegurarse 279 escaños de los 543 en juego, según los resultados más recientes.

El triunfo del BJP modificó el mapa político de India, otorgándole un gran mandato para el cambio y humillando a la dinastía gobernante de la familia Gandhi.

Modi, cuya personalidad divide profundamente, recibió el viernes las felicitaciones de dirigentes de todo el mundo.

El futuro primer ministro acudirá más tarde a Varanasi (Benarés) para orar en los márgenes del Ganges, una forma de darles las gracias a los electores de esta ciudad santa hindú, donde Modi se presentó con éxito al Parlamento nacional.

Narendra Modi, de 63 años, hijo de un vendedor de té y que jamás ha ocupado un cargo a nivel nacional, anunció el viernes que trabajará por todo el pueblo indio -el país tiene una población de 1.200 millones de personas-, en un primer discurso ante sus partidarios en su circunscripción de Gujarat (oeste). Se trató de un mensaje tranquilizador para la minoría musulmana, que ve con reticencia su llegada al poder.

El triunfo del BJP remodela el paisaje político indio, transformando al partido nacionalista hindú en una potencia política nacional, poniendo fin a 10 años de poder de la dinastía Gandhi-Nehru, desgastada por un crecimiento económico endeble y una corrupción creciente.

Modi prometió durante la campaña instaurar un poder fuerte capaz de reactivar la economía de India, el segundo país más poblado del mundo, por detrás de China. Tras una década de crecimiento superior al 8%, el PIB de la tercera economía asiática (después de China y Japón) está en fase de desaceleración, con una expansión del 5% en 2012/2013.

Modi será oficialmente investido primer ministro la próxima semana.

Temor de los musulmanes

Pero la victoria del partido nacionalista hindú hace temer el inicio de una época difícil entre India y Pakistán, por el papel de Modi durante el enfrentamiento intercomunitario de 2002, cuando este era presidente del Estado de Gujarat. En este conflicto murieron mil personas, en su mayoría musulmanes, ante la aparente pasividad de la policía.

Los ataques de sus detractores -uno de ellos llegó a calificarlo de "carnicero de Gujarat"- y las advertencias de las minorías religiosas sobre las fracturas que podría crear entre la población no parecen haber afectado su popularidad.

Los indios de confesión hinduista representan el 80% de la población, frente a un 13% de musulmanes. El resto está compuesto por minorías cristianas, sijs y budistas.

Según el Times of India, nunca desde 1952 habían sido elegidos tan pocos musulmanes para el Parlamento, como en esta ocasión.

Tras su entusiasta recibimiento en la capital, Modi prevé reunirse con los principales dirigentes del BJP, la mayoría de los cuales ingresarán en el gobierno. Arun Jaitley es favorito para convertirse en ministro de Finanzas. El presidente del BJP, Rajnath Singh, podría ser el nuevo ministro del Interior.

La tarea principal de Modi será la reactivación de la economía, la lucha contra una inflación galopante y un desempleo o subempleo que afecta a millones de jóvenes.

Los jefes de empresas, en particular las más grandes, saludaron la victoria de Modi, considerado afín a los sectores empresariales.

En cambio, los dirigentes occidentales lo acogen con menos entusiasmo, tras haber boicoteado a Modi durante una década por los sangrientos disturbios de 2002.