La investigación sugiere también que las estrellas no han distribuido metales en todo el cosmos.
Otro estudio sobre el mismo tema en Science concluye en que las primeras estrellas eran mucho más pequeñas de lo que se suponía: decenas de veces más grandes que el Sol, en vez de cientos de veces más grandes.
El estudio que arrojó que las primeras estrellas no eran tan grandes como se creía fue dirigido por un equipo japonés-estadounidense, encabezado por Takashi Hosokawa, de la Agencia Espacial estadounidense (Nasa), en Pasadena y la Universidad de Kioto.
El astrónomo Volker Bromm explicó que mientras más pequeñas las primeras estrellas, menores serían la explosiones y también su capacidad de dispersar elementos pesados, como los metales, mediante la explosión de las supernovas.