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17/02/13 - 00:00 Nacionales

Racismo en el futbol

Es una enfermedad infecciosa que cunde en graderíos deportivos del país: burlas, insultos, palabras denigrantes y hasta imitación de animales para agredir a futbolistas por su color, etnia u origen, en una abierta manifestación de racismo que en el país aún no recibe ninguna sanción.

Este mal se une a otros como la corrupción, la violencia entre aficionados y dopaje en jugadores, que demeritan la actividad deportiva, pero la discriminación constituye un delito punible.

Se han registrado ya varios casos en estadios guatemaltecos, y pocos jugadores los denuncian formalmente, probablemente con la esperanza de no exacerbar más los ánimos.

Una de las primeras manifestaciones de racismo se dio hace unos años en muros del estadio Mario Camposeco, de Quetzaltenango, cuando aparecieron mensajes racistas contra Julio Estacuy, de origen indígena.

El delantero de Municipal Marvin Ávila ha tenido que soportar la furia verbal de aficionados que lanzan improperios por ser garífuna.

El más reciente caso fue el del hondureño Milton Núñez, quien denunció que en el estadio de San Miguel Petapa un grupo de seguidores lo insultó y le repetía la palabra “mono”.

Sin sanciones

A pesar de la natural molestia de las víctimas de racismo, no se ha presentado ninguna denuncia oficial y los hechos solo quedan plasmados en los medios de comunicación y en declaraciones al final de cada juego. Solo el informe arbitral puede constituir una prueba, pero estos sucesos no son reportados.

En la oficina de la Comisión Presidencial Contra la Discriminación y el Racismo (Codisra), nunca han recibido denuncias por racismo, aunque sí les ha dado seguimiento a estos casos.

El comisionado Rudy Camposeco afirmó que han buscado acercamiento con los agredidos, para sentar precedentes.

“No hay denuncias por parte de jugadores, por lo que no podemos iniciar una investigación, pero hemos seguido de cerca los casos de Ávila y Núñez. Esperamos que se acerquen a nosotros para conocer más a fondo su situación y apoyarlos”, afirmó Camposeco.

El comisionado explicó que la intención es sensibilizar a los aficionados al futbol sobre la importancia de erradicar el racismo en el deporte y de que existen sanciones de uno a tres años de prisión. Recalcó que esa entidad está dispuesta a recibir las denuncias de todos los afectados.

Silencio cómplice

En la administración del futbol guatemalteco tampoco hay reportes de actos discriminatorios.

Existe un reglamento en la Liga Nacional de Futbol, pero solo los árbitros pueden consignarlo en sus actas luego de los partidos, para que el organismo disciplinario pueda determinar sanciones.

Si el silbante no lo informa, el jugador puede denunciarlo en la Liga, para lo cual deberá contar con pruebas que confirmen el racismo de que es víctima, expuso Alfonso Cruz, presidente de la Liga Nacional de Futbol.

La mayoría de insultos racistas en los estadios son hacia jugadores de piel morena, a quienes algunos aficionados les gritan burlas que aluden a su color.

En la mayoría de equipos juegan deportistas afrocaribeños y siempre se escuchan ofensas y burlas contra ellos, pero ningún árbitro ha puesto interés ni ha reprochado esas actitudes, mucho menos detenido un partido por esas faltas.

El asesor arbitral de la Fedefutbol, Otto Mejía, informó que luego de lo sucedido en Petapa se tomaron nuevas medidas contra el racismo. “El 31 de enero emitimos un comunicado a todos los árbitros y en adelante deben reportar si hay incidentes de esta clase”, dijo Mejía.

El reglamento

Aunque nunca se ha registrado un caso, en el Reglamento Disciplinario de la Liga de Futbol se establecen condenas por ese tipo de actos.

El artículo 64 de ese reglamento establece que se puede sancionar incluso a jugadores que cometan actos discriminatorios y que pueden ser suspendidos cinco partidos, además de una multa de Q10 mil.

Si el agresor es miembro de la directiva de algún club o entrenador de un equipo deberá pagar Q20 mil.

Los aficionados también pueden ser sancionados con la prohibición de ingresar a los escenarios deportivos durante dos años.

En caso de pancartas, leyendas con contenido racista o discriminatorio que muestren los asistentes, el club al que estos sigan recibirá una multa de Q30 mil y el siguiente partido de local será a puerta cerrada.

Todas estas sanciones se basan en los estatutos de la Fifa, que estipula en su código disciplinario, en el artículo 58, medidas similares con otras cantidades en las multas.

La Fifa agrega la reducción de puntos a los clubes que se vean involucrados en actos racistas e incluso la desafiliación.

Caso reciente

A lo largo de los años se ha escuchado este tipo de insultos en los estadios guatemaltecos, pero pocas víctimas se han atrevido a denunciarlos de manera abierta.

El caso más reciente es el del hondureño Milton Núñez, quien asegura que desde que volvió a Guatemala sufre de agresiones.

“En Petapa se acabó mi paciencia. Es muy triste que te comparen con animales y escuchar ese tipo de insultos racistas”, expresó Núñez.

Los momentos más difíciles para el hondureño han sido cuando la afición lo compara con un gorila.

“A uno le dicen tené tu banano, tomá tu banano, y eso ofende mucho. Hay que tener paciencia, pero la gente tiene que entender que no somos animales, somos seres humanos”, reclamó.

Aunque los insultos se escuchan en todos los estadios, Núñez afirma que siente orgullo de ser garífuna.

“Razas hay un montón, lo que tiene que existir es hermandad y vernos todos como si fuéramos del mismo color. Estoy muy orgulloso de mi raza y color”, expresó.

El jugador opina que los futbolistas también tienen que unirse.

“Invito a todos los jugadores a que nos unamos, aunque no hayan sufrido racismo, pero para que esto tenga efectividad en cuanto a las sanciones”, instó Tyson, uno de los muchos que son víctimas de discriminación a diario.

POR ROMEO RIOS /

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