Congreso atrasa bajar el impuesto

La explicación del Gobierno no tiene tampoco mucha sustentación, al basarse en que no hay necesidad de reducir ese tributo de manera definitiva, porque los cálculos oficiales indican que el año entrante la situación económica será mejor y por ello los ciudadanos podrán pagarlo sin problema alguno. Esto se fundamenta en una suposición que va en la misma línea que generó la necesidad de reducir el impuesto, porque de acuerdo con el Gobierno, la necesidad de recolectar una sustancial mayor cantidad de impuestos iba a ser subsanada con el aumento de estos, lo que en la práctica no ocurrió.

El presidente Pérez Molina indicó que el impuesto adicional pagado por los ciudadanos sería abonado al pago de las placas de circulación del año entrante. Esto, sin duda, tiene las mejores intenciones, pero tampoco se puede dudar de que son altas las posibilidades de que no se pueda conocer con exactitud cuántas personas quedan en este grupo y cómo será el mecanismo para que en realidad no se cobre doblemente el tributo.

Por aparte, el ministro de Finanzas, Pavel Centeno, informó que la propuesta presentada por el Gobierno incluye la condonación de impuestos que no han sido pagados desde el año anterior, con excepción del IVA, durante un período de tres meses, y que será de 10 por ciento para quienes paguen durante los dos primeros meses, y de 5 por ciento si lo hacen en el tercer mes.

Los diputados de los partidos Creo y UNE se encuentran trabajando en su propia propuesta. Por eso, y esto es fácil de colegir, pasará algún tiempo antes de que la anunciada rebaja se pueda hacer efectiva. Mientras tanto, el impuesto a las placas de los vehículos no podrá ser recolectado, como obvia consecuencia de la nebulosa situación en que queda el tema.

El caso del impuesto sobre la circulación de vehículos puede ser visto como un ejemplo de lo que ocurre en el país y causa decepción entre los ciudadanos. Por un lado, el Gobierno realiza un mal cálculo en un gravamen, y se ve obligado a cambiarlo y debe recurrir al Congreso, a fin de lograr la reducción, pero no puede convencer a los partidos opositores, que no aceptan algunos de los términos. Esto tiene dos resultados directos muy fáciles de ver y de predecir.

El primero es que el ciudadano ya no puede tener seguridad de que se materialicen las declaraciones presidenciales, y el segundo, que el Legislativo no desaprovecha oportunidad para estancar acciones de beneficio para la economía hogareña. En resumen, que la democracia como sistema integral no funciona, o lo hace de manera muy poco eficiente.

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