Opinión

pluma invitada

Cultivos extensivos y las labores extractivas

Roberto Chávez Zepeda

Roberto Chávez Zepeda

Internacionalmente se reconoce que una luz roja intermitente es una señal de “peligro”. Una importante cantidad de guatemaltecos estamos viendo una luz roja intermitente, visible desde cualquier punto de la República, y el “peligro” que está advirtiendo. La alarma no está relacionada con las gravísimas consecuencias de la precariedad con que el actual gobernante encontró las arcas nacionales: los ciudadanos de todos los estratos sociales y culturales del país estamos enterados de la razón de ello y vemos con satisfacción que los causantes de esta debacle están en prisión, siendo juzgados y que serán sentenciados.

Esa luz roja intermitente advierte del “peligro” que implica que en los 75 días que lleva el actual gobernante en la silla no se vean políticas públicas ni decisiones sustantivas de administración pública.

Voy a referirme únicamente a tres de las políticas que deben, debían o debieran haberse tomado en cuenta, ya no digamos en un plan de gobierno —que no ha habido—, sino por un lógico conocimiento de las necesidades ingentes que constituyen el primer paso para un nuevo presidente: de desarrollo social, sobre el uso razonable de la tierra y de defensa del territorio nacional, no de invasión extranjera, como reza el himno nacional, sino de la actividad de apropiación sobre los ecosistemas a consecuencia de actividades agropecuarias extensivas, acciones de deforestación y el crimen de robarse el agua de ríos como Madre Vieja, en el sur de Guatemala, y en Petén, petroleras y empresas agropecuarias que han botado infinidad de árboles en áreas protegidas —como la Reserva de la Biósfera Maya—, y minería a cielo abierto en el centro, oriente y occidente del país.

¿Qué han hecho nuestros gobiernos respecto de la sequía en grandes áreas del territorio? Poner nombres alusivos como Corredor Seco y empezar a “negociar” la compra de cientos de toneladas de maíz y frijol, para apacharle la cabeza al clavo, en vez de rectificar, con políticas públicas, la causa al conocido problema de deforestación para implantar monocultivos extensivos, como palma africana y caña de azúcar, con la cual hasta se ha pretendido obtener combustibles —sin tomar en cuenta la necesidad de la tierra para el cultivo de alimentos—.

Expertos alemanes que en 1779 recorrieron el país con el explorador Alejandro von Humboldt dictaminaron que este no es un país de vocación agrícola, sino forestal. Pero tenemos el orgullo estúpido de creer que sabemos más que las autorizadas opiniones de auténticos expertos.

Los efectos del cambio climático, experimentado por todos, con el intenso frío que nos azotó de modo inusual de enero a mediados de marzo confirma mis palabras.

Es importante que el gobernante acuda a profesionales y expertos, incluso extranjeros, aptos en distintas disciplinas, para manejar con acierto temas que nunca fueron de su saber.

*Politólogo

rochaz71@gmail.com