Opinión

Macroscopio

Del Infierno al Paraíso

Humberto Preti

Editorial

Desde hace muchas décadas hemos oído la perorata de muchos sectores en contra del sector privado, en la que se le acusa de no pagar impuestos, y eso se aumenta cuando embajadores reciben a funcionarios de sus gobiernos y se limitan a invitar a gente de izquierda, entre la que se encuentran la Usac, sindicatos, organizaciones campesinas con sesgo no productivo y, por supuesto, los semilleros. Jamás son invitados el sector privado ni la SAT, para que con sus resultados de recaudación desdigan lo aseverado por los que repiten la cantaleta.

Los países europeos y ahora el Departamento de Estado acusan a los empresarios de ser culpables de la pobreza, cuando son ellos los más responsables de tal situación, Veamos un ejemplo, en los años 80 se hicieron varias ofensivas para comercializar el café de Guatemala, que en esos años era el principal rubro de nuestra economía. La oferta era de café tostado y molido. La respuesta de todos los países visitados fue: “¡NO! Aquí el valor agregado se lo ponemos nosotros”, y de igual manera, a varios productos de exportación se les negó la entrada por años. Los productos de interés para sus empresas transnacionales como el banano eran recibidos en ciertos países.

Lo malo sigue siendo la estigmatización en contra del sector productivo, que ahora cada día incluye más a comunidades de muchos pueblos que siguen sin tener la oportunidad de entrar a esos mercados, y para ellos no llega la cooperación que se despilfarra en proyectos de bajo impacto que no tienen repercusiones en el combate de la pobreza.

Pero volvamos a los impuestos. Me permitiré reproducir datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde). Según este listado, los países de Ocde, entre los que se encuentran Estados Unidos, México, Noruega, Alemania y Japón, entre otros. tienen una tasa de ISR de promedio de 25.3%, mientras Guatemala tiene una tasa del 25%, la misma que Holanda; mientras los ingleses tienen el 21% e Irlanda, el 12.5%. Este país anteriormente tenía el 50%, y con esa reducción aumentó en un 80% su recaudación, pues atrajo más inversión. No es el caso de Francia, donde la carga impositiva es tan alta que más de seis mil ciudadanos al año renuncian a su ciudadanía para salir de ese “infierno fiscal”. El más conocido de los migrantes fue el primer actor Gerard Depardieu. Quizás muchos de ellos se encontrarán en los Papeles de Panamá, que a la larga se convertirán en los Papeles de Mundo, por la cosmopolita lista.

Por supuesto, allí no se encontrarán ciudadanos americanos, pues ellos tienen preferencia por sus “paraísos” adentro de Estados Unidos, como son los estados de Delaware, Dakota del Sur, Nevada y Wyoming, que ofrecen una total seguridad, sin posibilidad de transferencia de información. También, en menos grado, se manejan offshore en Texas y Florida.

Muchos europeos prefieren otros “paraísos” como Hong Kong, Malta, las islas Seychelles, Man y Guernesey, o Belice, y por supuesto las islas Vírgenes Británicas, que son un “paraíso fiscal” más grande que Panamá, y no es parte del escándalo.

Desde luego, los detractores del sector productivo dirigirán las miradas hacia los empresarios, no a los narcos ni a los lavadores, menos a los corruptos y, por supuesto, nunca a más de alguna ONG de cooperación que ande por allí metida.

¿Sera que algún país cambie su legislación para evitar offshores? No, en esencia, nada de lo descrito hasta ahora es ilegal en los países de origen o de destino, y como decían los romanos, todo hay que tomarlo cum grano salis... Aquí, allá y acullá muchos buscan pasar del Infierno al Paraíso.

induagro@yahoo.com