Opinión

A CONTRALUZ

Desastre ecológico

Haroldo Shetemul

Haroldo Shetemul

EL PRESIDENTE Pérez Molina estaba muy sonriente al estrechar la mano del empresario José Santiago Molina Morán, cuando este era presidente del Cacif, en el Palacio Nacional de la Cultura, el 22 de julio del año pasado. En las fotos para la historia también aparecen el ahora exministro de Trabajo Carlos Contreras y el expresidente del IGSS Juan de Dios Rodríguez, durante la firma de un pacto para terminar las medidas de hecho de los trabajadores de las empresas que se dedican a la palma africana en Sayaxché. Molina Morán representaba a las compañías Reforestadora de Palmas de Petén (Repsa), Nacional Agro Industrial (Naisa), Tikindustrias y Palmas de Ixcán. El objetivo del mandatario era terminar con un conflicto laboral, sin preocuparse en lo más mínimo de la situación del bosque tropical, sus habitantes y la biodiversidad en Sayaxché. Esas mismas compañías son las que operan en el área de desastre ecológico en el río La Pasión.

A PRINCIPIOS DE ESTE MES, vecinos de Sayaxché observaron cómo empleados de Repsa recogían cientos de peces muertos en el río, poco después de que esa empresa usara fuertes cantidades de pesticida para combatir un hongo que ha puesto amarillentas las hojas de la palma africana. Para el 10 de junio estalló la crisis cuando ya no se podía ocultar el ecocidio. Hasta ayer se consideraba que la contaminación por Malathion se había extendido por más de cien kilómetros y el veneno avanzaba entre 12 y 15 km por hora. Ese pesticida no puede ser metabolizado por los peces, por lo que mueren de inmediato. Entre las especies afectadas están el pescado blanco, róbalo, bagre, camarón, tortugas y cinco especies de mojarras. Además, la población no puede consumir el agua envenenada. La Conred informó que han recogido más de tres mil libras de peces muertos y las pérdidas superan el Q1 millón, pero la destrucción del entorno ecológico para la población, la fauna y la flora es incalculable.

EN EL ÁREA operan Repsa, que es propiedad de las familias Molina y Maegli, las que producen aceite Olmeca; Naisa, de la familia Köng, que comercializa aceite Ideal; Unipalma, de Óscar Molina Martínez y José Santiago Molina Morán; Tikindustrias, de la familia Wissenberg Campollo; y Palmas de Ixcán, de Luis Miguel Aguirre Fernández, vinculado al Banco Reformador. En su defensa, el gerente de Repsa, Jorge Estrada, asegura que no han utilizado Malathion porque su uso está prohibido en el país. Sin embargo, cualquier persona puede comprar este pesticida, el cual es distribuido por Disagro en Guatemala.

FRENTE A ESTE ECOCIDIO Pérez Molina ha callado porque involucra a parte de la cúpula empresarial con la que se reunía todas las semanas y con la que ha cogobernado. Sus anteriores ministras de Ambiente, Roxana Sobenes y Michelle Martínez, nunca se preocuparon por conocer el impacto negativo del monocultivo de la palma africana. Ahora se sabe que Repsa ha operado con un estudio de impacto ambiental irregular, hecho a la medida de sus intereses y que demuestra en toda crudeza la irresponsabilidad empresarial y la falta de control gubernamental.

@hshetemul