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Carol Liliana Zardetto
Premio Centroamericano de Novela “Mario Monteforte Toledo” 2004
Por:
Juan Carlos Lemus
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| “Los guatemaltecos somos, todos un poco, hijos exiliados de la patria posible”. Zardetto de la Vega. |
Carol Liliana Zardetto de la Vega es el nombre de la escritora que ganó (con su primera novela) el Premio Centroamericano Mario Monteforte Toledo 2004.
Con pasión absoluta es el título de la obra que fue presentada con el seudónimo “Silke Zítar” y tiene 294 páginas. El libro compitió con otros 35 participantes de Centroamérica.
La autora es una abogada guatemalteca que fue viceministra de Educación en 1996 (Álvaro Arzú), además fue Cónsul General de Guatemala en Vancouver, Canadá, el mismo año. Hasta ahora no ha publicado un solo libro, pero sus cuentos y ensayos se encuentran dispersos en revistas como Magna Terra, y en un tiempo publicó crítica teatral en el diario Siglo XXI.
En esta entrevista, la escritora ofrece algunos detalles acerca de su creación literaria.
¿De qué trata la novela?
Buena pregunta... difícil de responder porque la trama es compleja: un entretejido de historias, pero intentando resumir, podría decir que se trata del retorno de una mujer a Guatemala, lugar donde se había jurado no volver; su desesperado intento por comprender un pasado doloroso, una patria enigmática y en ese intento, dar un salto que la pueda llevar de la pasión, a la compasión absoluta. La vida lo merece.
¿Cómo fue el proceso temporal y emocional de escribirla?
Me tomó tres años escribirla. Emocionalmente fue un tiempo muy intenso pues aprendí mucho de la novela. Cosas como el compromiso con el arte, el afrontar el reto de la honestidad frente a una página en blanco. Aparte, mi novela intenta descifrar las claves históricas de Guatemala. No siempre fue fácil.
¿Qué significa para usted ser la ganadora de este premio?
Antes que nada un enorme abrazo de la vida. Luego, y ya con mayor reflexión: un gran honor. Me siento muy feliz de ganar este premio en Guatemala, fruto del esfuerzo de un gran escritor guatemalteco (Mario Monteforte). No tengo palabras para explicar el orgullo que me causa sentirme hoy más que nunca una escritora de este paradójico país.
¿Por qué paradójico?
Porque Guatemala sabe ser terrible y maravillosa, dulce y amarga.
Porque los guatemaltecos somos, todos un poco, hijos exiliados de la patria posible y andamos perdidos en la que se empeña en ser imposible.
¿En dónde se encontraba y cómo recibió la noticia del premio?
Los acontecimientos más importantes llegan siempre en los momentos más ordinarios: tomaba un café, distraída, leyendo los diarios en mi casa. Al recibir la noticia, las palabras del otro lado del teléfono me resultaban extrañas. Yo no dejaba de pensar: ¡pero si el fallo era hasta la otra semana!
¿Cómo incidirá este premio en su carrera como escritora?
El premio me bautiza como novelista y en ese sentido lo siento como un ritual iniciático. Los rituales son fundamentales. En el sentido más pragmático, espero que el premio apoye mis intentos de publicar la novela este año.
¿Tiene alguna opinión del porqué hay pocas -muy pocas- novelistas en Guatemala?
Antes que nada, quiero aprovechar para expresar el profundo respeto y la admiración que me merecen las mujeres de este país que han luchado tanto y con tanto coraje en medio de la desesperanza. Mi libro es un tributo a ellas.
En cuanto a su pregunta, no tengo una opinión formada al respecto, quizá tenga que ver con la conexión entre creatividad y deseo. Mientras la mujer no reclame para sí su deseo, mientras lo mantenga borroso, inaprensible y dependiente, la creatividad será huidiza.
¿Cuáles son sus lecturas favoritas y quién es su escritor o escritora preferida?
Esta es una pregunta imposible de responder para mí. Mi mundo está poblado de lecturas, de palabras, de escritores y escritoras. Dejar alguno afuera me dolería. Siempre he visto la literatura con ojos primitivos: como un acto de la más misteriosa magia. Las obras, los autores, le han hablado a mi vida con premeditada oportunidad.
¿Cree usted en la importancia del género (masculino-femenino) en la creación literaria?
Flaubert escribió Madame Bovary, Marguerite Yourcenar escribió Las Memorias de Adriano. En ficción, transgredir las barreras del género es posible. Sin embargo, el aporte de la mujer sigue siendo de vital importancia para reinventar el mundo.
El desequilibrio entre la energía masculina y la energía femenina ha traído mucho dolor y desgracia. Es tiempo de una nueva era.
¿Escribe usted, además, cuento y poesía? ¿Tiene más novelas?
Me inicié como cuentista, tengo una larga creación ensayística, he escrito teatro y crítica de teatro. En cuanto a la poesía, creo que es una virtud de todo ser que siente, sino mire usted la naturaleza. Esta es mi primera novela terminada. Ahora trabajo en la segunda: Nueva York, benevolente es su título.
Finalmente, ¿qué lugar ocupa en su vida la literatura, tanto escribirla como leerla?
La literatura es un gozo, un absoluto y radiante placer.
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