Guatemala, 4 de octubre de 2009
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En tiempos de la peor crisis política que ha enfrentado Honduras en su historia y el irrespeto a la libertad de expresión que trajo el estado de Sitio decretado por el gobierno de Roberto Micheletti, Internet ha resultado un recurso fundamental para que el derecho a informar, sea cual sea la postura ideológica del medio de comunicación, prevalezca.
Radio Globo, emisora que fue cerrada el 28 de septiembre recién pasado y cuyos equipos fueron decomisados por el Ejército, ha logrado mantenerse al aire a través de su página web.
Al entrar en la emisora se observa que la cabina está casi vacía. Miguel Ordóñez, el operador de la radio, recuerda que los soldados irrumpieron y con lujo de fuerza se llevaron consolas y transmisores.
El único equipo que permanece sobre la mesa es una pequeña mezcladora conectada a los micrófonos de la sala de locución, donde los reporteros transmiten sus informes todos los días a las 16 horas.
David Romero, director de radio Globo, cuenta que el bloqueo a esta radio empezó meses antes, ya que la señal era deficiente en toda Tegucigalpa y se oía con interferencia. “Por increíble que parezca, pese a que Honduras tiene un muy bajo índice de acceso a Internet, los primeros días que empezamos a transmitir la audiencia llegó a los 400 mil usuarios conectados”, refiere Romero.
Según el comunicador, hay unos 120 mil usuarios conectados en Honduras, mientras en Guatemala, México, El Salvador y Nicaragua oscila entre los tres mil y cinco mil en cada país; en Estados Unidos, Ecuador y España, el número de conectados diarios supera los 10 mil.
De la misma forma en que la señal fue bloqueada, también hubo presiones para que toda la publicidad del medio fuera retirada.
“El dueño de la estación está subsidiando los sueldos”, explican los periodistas, que, pese a las limitaciones, continúan trabajando, aunque temen que sus teléfonos estén intervenidos.
Además del cierre en la frecuencia radial, a radio Globo tampoco le han faltado las interrupciones de la transmisión por la red. El audio se escucha con ruido y en ocasiones se corta el servicio de energía en el edificio donde operan.
Gabriela Cáceres, periodista de radio Globo, cree que el Gobierno no sólo les quitó la libertad de expresión a ella y a sus colegas, sino que también a la audiencia de la emisora, ya que era una ventana para que el pueblo hondureño se expresara. “Esto no se puede permitir”, afirma.
Edras Amado López, dueño de la televisora Canal 36, la cual fue cerrada por el Gobierno el 28 de septiembre, opina que la restricción a la libertad de expresión es un retroceso de 50 años en su país. “La democracia es el poder del pueblo, y no el poder de los grupos fácticos ni de militares ni de políticos usurpadores del poder”, expresa.
“No estamos de acuerdo con la suspensión del artículo 72 de la Constitución hondureña, que compete a la libertad de expresión. Creemos que cerrar un medio es inconveniente, incorrecto, y no estamos de acuerdo”, comenta Jorge Canahuati, director de La Prensa, que ha asumido una posición a favor del gobierno de facto.
Por Antonio Ordoñez, Enviado Especial
15:16 | 03/10/2009
Afines o no al golpe de Estado, los medios de comunicación coinciden en defender el derecho de expresión, y califican como un error del gobierno de facto el cierre de una emisora radial y de un canal de televisión. Ver video
Desde el 28 de septiembre último, el gobierno de facto de Roberto Micheletti ordenó el cierre de la estación de radio Globo y la televisora Canal 36, los cuales transmitían noticias sobre el movimiento de resistencia al golpe de Estado en este país.
Ese día, a las 5 horas, elementos del ejército hondureño entraron en las instalaciones de la radio y la televisora, incautaron sus equipos, arrestaron a algunas personas que estaban en el lugar y cancelaron sus licencias de transmisión.
La Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) justificó las clausuras indicando que esos medios de comunicación promovían el desorden público y alteraban la paz, y que eran una consecuencia del estado de Sitio decretado por el Gobierno, que suspendió cinco artículos de la Constitución, entre ellos el que se refiere a la libertad de expresión.
“Es un crimen contra la libertad de expresión la intención de uniformar el pensamiento y de desconceptualizar el golpe de Estado, porque sacan del aire a dos medios de comunicación que informamos la otra parte, que hay una resistencia en este país, y que hay un pueblo que se ha levantado para protestar por lo que consideran un gobierno ilegítimo”, señala David Romero, director del noticiero de radio Globo.
Aunque el diario La Prensa ha asumido desde el 28 de junio una posición que está abiertamente a favor del gobierno de Roberto Micheletti, su director, Jorge Canahuati, rechaza las acciones que se han tomado para coartar la libertad de expresión en Honduras.
“Es totalmente inapropiado y no existe ninguna razón para que en ningún lugar del mundo, y mucho menos en Honduras, se quiera tratar de coartar la libertad de expresión. Por principio, creemos que cerrar un medio de comunicación es inconveniente e incorrecto. No estamos de acuerdo”, señala Canahuati.
Abi Lewis, corresponsal de la cadena Al Jazeera, quien cubre el desarrollo de la crisis política en Honduras, cree que “en cuanto un gobierno cierra un medio de comunicación, y en particular aquellos que le son críticos, no puede calificarse como democrático, y menos si no garantiza libertades fundamentales como las de prensa, de reunión y de expresión”. Lewis, junto a unos 50 periodistas hondureños y extranjeros, mantiene especial atención en la Embajada de Brasil en Tegucigalpa, donde se refugia Zelaya, rodeada de un cerco militar y policial.
Desde que el Gobierno cerró el Canal 36 y radio Globo, la población no recibe noticias sobre los movimientos de los zelayistas, ya que los radios y periódicos no lo informan.
Por eso, en Honduras ha pasado desapercibida la huelga de hambre que ayer comenzaron 38 campesinos presos en la Penitenciaría Nacional, quienes protestan de esa manera para exigir la restitución de Zelaya.
El trago más amargo de la jornada en que sucedieron los cierres de los dos medios fue la agresión contra los periodistas Alberto Cardona, del Noticiero Guatevisión, y Rony Sánchez, de Noticieros Televisa.
Nicolás García, corresponsal argentino de la agencia AP, señala que “justamente donde hay problemas para informar es donde uno tiene que tener más convicción y ver que es importante que los periodistas mostremos lo que pasa”.
La tarea de los comunicadores en esta crisis no es sencilla. Las restricciones por las posturas asumidas y la represión de la fuerza pública constituyen el principal obstáculo para que prevalezca la libertad de prensa.
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