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Academia Guatemalteca de la Lengua tiene nueva directiva

Socios numerarios de la Academia Guatemalteca de la Lengua (AGL), correspondiente de la Real Academia Española, asumen para período 2015-18.

Por Edwin Castro

Mario Antonio Sandoval pronuncia un discurso en el acto de toma de posesión de la nueva directiva de la AGL. (Foto Prensa Libre: Edwin Castro)
Mario Antonio Sandoval pronuncia un discurso en el acto de toma de posesión de la nueva directiva de la AGL. (Foto Prensa Libre: Edwin Castro)

En un acto celebrado el martes último en el Club Italiano, zona 10 de la capital, tomó posesión la directiva para el período 2015-18, de la Academia Guatemalteca de la Lengua (AGL), correspondiente de la Real Academia Española (RAE).

Integran la directiva los académicos: director, Mario Antonio Sandoval Samayoa, quien fue reelecto en el cargo que ocupa desde el 2010; subdirector, Mario Alberto Carrera; secretaria, Delia Quiñónez; tesorero, Mario Roberto Morales; y vocal, Francisco Morales Santos.

En la ceremonia el académico, Carrera presentó su trabajo titulado Del odio y del amor por las academias y un poema de Rubén Darío, en el cual refirió las luchas históricas de la RAE por su existencia y otras fundadas en el Viejo Mundo.

Mencionó que la Academia Guatemalteca de la Lengua fue autorizada por la RAE el 30 de junio de 1887, y empezó a funcionar el 8 de marzo de 1888. “Lo que la convierte en la institución de cultura más antigua del país”, agregó.

Sandoval destacó en un resumen de labores, que en noviembre del 2014 se concluyó el proceso de modificación de los estatutos y reglamento interno de esa institución, que permitirán desarrollar las actividades de una manera más efectiva.

“La AGL trabaja en la defensa, unidad e integridad del idioma español”, expresó.

Agregó que el interés por este idioma ha crecido en el mundo y que el papel de las academias es el de dar seguimiento y poner orden a un tipo de expresión y de uso del idioma ya decidido, aunque inconscientemente, por los hispanoparlantes.

“Se debe luchar por que el esqueleto idiomático se mantenga sólido, aunque algunos de sus músculos vayan cambiando y se desarrollen en un manera imposible de predecir”, enfatizó.