Salud y Familia

Un perro en libertad es un perro feliz

¿Cuántas veces nos hemos topado con la  imagen de un perro encadenado?, esta conducta de algunas familias guatemaltecas es considerada por expertos como una  forma de maltrato animal, pues el can debe convivir con la familia y en un espacio adecuado. Privarlo de su libertad le causa perjuicios a su salud física y emocional.

Por Brenda Martínez

Por su naturaleza, el perro debe socializar con el ser humano y tener actividad física diaria. (Foto Prensa Libre, Marylena Loarca)
Por su naturaleza, el perro debe socializar con el ser humano y tener actividad física diaria. (Foto Prensa Libre, Marylena Loarca)

Las dueños deciden encadenar a sus perros porque estos demuestran conductas agresivas, para evitar que hagan travesuras o sus necesidades dentro de la casa, o porque son muy activos. Una mala costumbre que también ha trascendido generacionalmente  es que el perro debe estar en el patio, garaje o terraza, indica la médica veterinaria Claudia Hernández.

Amarrar a un animal, encerrarlo o enjaularlo va en contra de su naturaleza. Recordemos que los perros fueron domesticados por el humano  hace miles de años, pero su antepasado es el lobo. Hay que comprender que su naturaleza es  hacer ejercicio, buscar a su presa y socializar con su amo, refiere el médico  veterinario  Victor Girón y Amaria Hernández, presidente y coordinadora del Área Educativa del Programa Integral de Salud y Control Animal Poblacional. “Estar amarrado frustra al animal de ser él”, agregan.





Efectos negativos

Entre las consecuencias físicas para el perro  están las laceraciones y llagas  causadas por collares o lazos  ajustados; traqueítis crónica, por la constante presión de  escapar del confinamiento; enfermedades dermatológicas, cuando carece de un lugar para resguardarse del sol y la lluvia; atrofia muscular, cuando no tiene actividad física, dietas adecuadas o pasa toda su vida atado o confinado, ahorcamiento o asfixia, que lo lleva a la muerte indica Hernández.





Entre las secuelas psicológicas de su confinamiento está el aumento de agresividad y estrés, al no poder  huir, por lo que  toman conductas de ataque; inseguridad y miedo; conductas neuróticas, por la falta de socialización con personas, animales y objetos; conductas obsesivas compulsivas, como lamido excesivo en  patas y cola, arrancadura de cabello o  ingestión de piedras, platos o correas.

Beneficios

Cuando el animal vive dentro de casa o en un lugar adecuado, se le facilita a los dueños percibir conductas anormales causadas por enfermedad, así como tener mejor control de su alimentación. Se favorecen los vínculos afectivos, indica Hernández.

Estudios demuestran que los perros que están bien socializados son propensos a aprender con mayor rapidez, son capaces de adaptarse con mejor eficacia a las situaciones nuevas y tienen temperamento más tranquilo, amoroso y obediente.





Los beneficios  también son para el humano. Se ha demostrado que los animales de compañía, como el perro, ayudan a reducir el estrés, especialmente en personas con depresión. Cuando el animal es parte de una manada, se siente incluido y  feliz, y  un perro feliz es saludable.

Los amos deben comprender que los animales son seres vivos que tienen necesidades de movimiento, protección del clima, alimentación, agua y cuidados veterinarios.





Hay que educar a los niños en la compasión y la empatía hacia los animales al preguntarle ¿cómo te sentirías si toda tu vida la pasaras amarrado a un poste debajo del sol, soportando frío, hambre y soledad?, concluyen Girón y Hernández.

Es una crueldad tener  encadenado al animal. Los perros y otras mascotas responden a rutinas o hábitos que hay que atender, añaden.

Consejos

  • Para evitar encadenar o aislar a  los perros, es responsabilidad del amo tomar las siguientes medidas.
  • La castración ayuda a que los canes  no marquen territorio.
  • Enseñarles a hacer sus necesidades en lugares adecuados —patio, terraza, periódico o en la calle y, posteriormente, recoger las heces del suelo—.
  • Cuando el can necesite  alta demanda de actividad física, tener tiempo para pasear y jugar con él  cada día para que canalice su energía y no haga travesuras.
  • El espacio apropiado  para el can debe permitir que  se refugie de las inclemencias climáticas, caminar  y recostarse,  mostrar su conducta normal,  alimentarse y beber agua, alejado del lugar donde hace sus necesidades. También debe interactuar con la familia varias veces al día.