CATALEJO
Putin: el primer zarpazo de su sencilla estrategia
Muchos son los factores influyentes en el desarrollo y desenlace de la creciente crisis Ucrania-Rusia-OTAN, imposible de predecir con exactitud, pero sí en este momento sujeta a análisis de numerosos expertos militares, económicos, políticos y periodísticos de la prensa internacional. Sin embargo, es posible darse cuenta de las decisiones y acciones de los principales protagonistas de los países involucrados. Un papel preponderante lo tiene Vladímir Putin, quien ya comenzó una invasión de hecho, al reconocer como países independientes a las dos “repúblicas populares” de Donetsk y Lugansk, además de tener rodeados a los ucranianos con 840 mil soldados, casi cuatro veces más de los 220 mil en el bando defensor de la independencia de Ucrania.
' El mundo despertará cuando se entere de las sanciones y de cuándo comenzarán en serio.
Mario Antonio Sandoval
La lógica de Putin es entendible. Sueña con el renacimiento del imperio soviético y lo alarma la adhesión a la OTAN de muchas repúblicas exsoviéticas. Le sería terrible una decisión similar de Ucrania, cuyo actual gobierno es proclive a Occidente, pero está pidiendo acciones concretas, no necesariamente solo económicas. La acción internacional, de alguna manera, se ve disminuida porque Rusia preside ahora, al ser su turno, el Consejo de Seguridad de la ONU, integrado además por Estados Unidos, China, Francia e Inglaterra. Por lo anterior, y aunque se le noten ya en el rostro los efectos de vivir en tensión durante las últimas dos semanas, al menos se mantiene firme en su posición.
En el libro “El arte de la guerra”, el general chino Sun Tzu planteó desde hace 2,500 años muchos criterios para estrategias. Uno de ellos, en resumen, señala la necesidad de ser paciente para esperar el momento de atacar, y este asoma cuando el enemigo está débil. Putin ve a Estados Unidos débil, con un Partido Demócrata preocupado, porque son inciertas sus posibilidades de mantener el control del Congreso y del Senado en las elecciones de medio período el 8 de noviembre. En su análisis toma en cuenta la capacidad de Trump de convencer de nuevo a los republicanos, ciegos con el trumpismo e imposibilitados de ver los efectos económicos contra su propio país, a causa de la obsesión suya de regresar al poder a toda costa, sin importar consecuencias. Hasta el futuro inmediato será terrible.
A Putin no le conviene internamente ser visto como el agresor, ni como quien desea hacer un retroceso histórico de un poco más de un siglo. Por eso sus tropas están en misión de ayuda la paz, según él, y no atacará a ningún país de la OTAN, para evitar una justificada reacción estadounidense por las normas de este ente militar internacional. Alemania ya decidió detener la construcción del nuevo ducto para transportar el gas natural ruso y eso altera los planes, porque reduce el tiempo político, aunque ayuda porque el fin del invierno siempre es un vital elemento en esa zona del mundo. En ese ambiente, la visita de Bolsonaro demuestra su capacidad de ver fuera del simplismo y lo coloca en ridículo, como a cualquier otro gobernante latinoamericano si lo imita.
Ayer, Putin decidió retirar de la capital ucraniana, Kiev, al personal diplomático y consular “para proteger sus vidas” y con ello imita a Estados Unidos, pero da más muestras preocupantes de una posible invasión militar. Por aparte, nadie parece preocuparse de las bajas civiles rusas y ucranianas, y al otro lado del mundo la población estadounidense no entiende o no quiere entender. El mundo despertará cuando se entere de las sanciones y de cuándo comenzarán en serio. Y por si fuera poco, se mantiene la posibilidad de una crisis atómica derivada de un error humano, como fue el caso de Chernóbil en 1986, el más grande de la historia. Este peligroso fiambre, por las razones apuntadas y otras más, merece la cobertura periodística y el interés en todo el mundo.