Vida

¡Y así pasan los años!

"No habrá fuerza capaz de detener a quien sueña, a quien construye aún sobre las cenizas, a quien ama, a quien espera de la vida el momento mágico de una ilusión, a quien no olvida que el tiempo pasó. Sí…, pero no se llevó consigo tu corazón".

De verdad, me inspira escribir la última columna del año, con esta hermosa prosa de un autor anónimo, con la cual me inicio, a manera de introducción. Y es que cuando un año termina, se asoman a la vida tantos recuerdos que a muchos nos ponen nostálgicos y a veces hasta lastiman el alma. Especialmente a quienes hemos vivido ya un buen número de años, con vivencias a veces gratas, a veces no… Porque la vida está llena de buenos y malos recuerdos, con experiencias que edifican y otras que duelen. Es lo que la vida sembró, en la mente y en el corazón, en los años que han pasado.

Hay mucho que escribir y de qué hablar en estos días, que nos llevan a meditar. Talvez, porque estamos tan cerca de cerrar la fugaz historia que se escribió en el transcurso del año que termina. Muchas cosas buenas tenemos que agradecer a Dios, sobre todo el regalo de la vida y haber enfrentado con estoicismo las penas, las frustraciones y los problemas que todos vivimos, en algún momento de nuestra existencia.

Remontándome a un pasado lejano, uno de los comunicantes que más recuerdo, es a quien se identificaba como Peregrino (+ 1967). La tuberculosis lo mantuvo internado en un hospital sus últimos años de vida. ¡Eran tan conmovedores sus mensajes! Muchas veces ocuparon el espacio de esta columna por ser tan humanos y llenos de metáfora y poesía. Pudo escribir obras a un alto nivel literario, si hubiera tenido una oportunidad.

Yo lo visité en el hospital. El último año, como despedida, Peregrino escribió estas frases inolvidables: Por los caminos del tiempo van pasando los años. Que si ayer eran nuevos hoy y mañana serán viejos ¡Quizá placenteros, quizá amargos! No me explico por qué muchos olvidan, o desprecian el pasado… Y escribía: claro que hay sucesos ingratos, indignos de recordarse, pero Dios así lo quiso. O nosotros lo buscamos en momentos de ofuscación. Esa es nuestra existencia: Pasado, presente y futuro, miel, hiel, espinas, rosas, lágrimas y risas… Al fin de todo, la vida es pan, destino y muerte…

Muchos quisiéramos escribir, e inspirarnos sobre nuestra propia vida… Cuántas veces oímos a las personas decir: Quisiera escribir en un libro la historia de mi vida. Sobre todo, cuando se han vivido momentos dramáticos y se han sufrido injusticias y golpes muy duros, o cuando en la vida se han sufrido reveses, con un pasado azaroso. Lo hizo ya la notable escritora Margarita Carrera desnudando su pasado, o como lo hacía Irina Darlee, que en paz descanse, en sus amenas columnas en Prensa Libre. Yo misma quisiera escribir un nuevo libro. Pero ya no sobre la historia de mis lectores, que me inspiraron a escribir: Querida Rina, sino con mi propia historia, llena de espinas y de rosas, lágrimas y risas…

Y como en los versos del Brindis del Bohemio, de Aguirre y Fiero, brindemos por el año 2013, en la medianoche del 31 de Diciembre.