Al enterramiento, que en realidad son dos, se llega tras transitar varios kilómetros por una inhóspita pista de arena, desde donde se puede ver a unos cientos de metros la pirámide escalonada del faraón Zoher.
En ella descansaban los restos de dos altos funcionarios de la V dinastía faraónica (2500-2350 a.C): Sin Dua, sepultado en la sala principal de la tumba, y su hijo Jonso, cuyos restos fueron depositados en una sala adyacente a la de su padre.
Ambos ostentaron los títulos de “supervisor de funcionarios”, título del que no se tenía conocimiento hasta ahora, y de “jefe de los escribas”, entre otros.