Se aconseja hacer gárgaras con agua tibia y sal. Los enjuagues también se pueden hacer con limón y miel.
Para reducir el dolor de oídos se puede aplicar toallas calientes sobre la oreja.
Es importante enfatizar que si las molestias continúan se debe consultar con un médico, y que estas recomendaciones no sustituyen ningún medicamento, únicamente lo complementan.