Pero en Cisjordania un nuevo tiroteo contra ciudadanos israelíes volvió a traer tensión a la cita extraordinaria en EE. UU., la primera directa entre ambas partes en 20 meses.
Dos israelíes que iban en automóvil cerca de la colonia de Rimonim, en el sector de Ramala (Cisjordania), resultaron heridos de bala, informó un portavoz del Ejército.
El lunes último, cuatro colonos murieron a balazos por el brazo armado del movimiento islamista Hamás, que se opone a las negociaciones directas.
La muerte de esos colonos fue una “masacre absurda”, condenó Obama poco después de recibir a Netanyahu.
El primer ministro aseguró, por su parte, que quería poner fin al conflicto de “una vez por todas”.
Netanyahu, no obstante, explicó el martes último a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, que su gobierno no prolongará la suspensión de la construcción de nuevos asentamientos judíos en Cisjordania cuando expire el plazo del 26 de septiembre próximo.
“El asunto de los asentamientos es clave para el éxito de las negociaciones. Todo depende de la seriedad de los israelíes y las próximas cuatro semanas van a ser definitorias”, expuso Nabil Abu Rudeineh, asesor del presidente palestino y presente en la reunión entre Obama y Abás.
Abás le comunicó al mandatario estadounidense su compromiso con un “proceso de paz serio y genuino con un socio israelí serio”, agregó el funcionario.
La construcción de asentamientos y la creación de un Estado palestino figuran en el abanico de temas que plantea el lado palestino, explicó Abu Rudeineh.
Tras 62 años de conflicto y varios fracasos, EE. UU. cree que es posible una solución de dos Estados en el plazo de un año. Las negociaciones proseguirán hoy.