Vacaciones productivas
Todos necesitamos un tiempo de descanso donde podamos divertirnos o desarrollar actividades que posibiliten la libre expresión o la creatividad. Sin embargo, el consumismo y los avances tecnológicos han mercantilizado el entretenimiento, transformado el concepto de descanso y la forma en que se satisface. Es necesario reorientar la manera de suplir estas necesidades.
Quisiéramos brindar dos consejos, uno desde la perspectiva familiar y otro como sugerencias a políticas de Estado. En el hogar, los padres se encargan de proveer las herramientas para que los hijos desarrollen todo su potencial, brindándoles alternativas de diversión o descanso. Con frecuencia se ven imposibilitados por el costo de acceder a ellas, debido a que, para la mayoría de familias, su nivel de ingresos no alcanza para cubrir la canasta básica. No debe ser así, ya que el descanso es necesario, por lo tanto necesitamos alternativas para mejorar la calidad de vida.
Hay actividades que no requieren de inversión económica. Los niños valoran la compañía y el tiempo que estamos para ellos más que las cosas que podemos darles: una buena lectura, caminar juntos, juegos, carreras, etc., son momentos que traen alegría y se convierten en experiencias que atesorarán y que además permiten superar barreras de comunicación. No se trata de dinero o llenarlos de cosas, sino de momentos especiales. El desafío para los adultos está en tener la disposición de compartir con ellos.
Por otro lado, tanto el gobierno local como central, sin el afán de politiquear, pueden brindar espacios de diversión para que las familias se fortalezcan y se diviertan sanamente mediante estrategias como: apertura gratuita a las familias de instalaciones bajo el control estatal; parques, museos, reservas naturales, etc. Normalmente para una familia acceder a ellos representa un alto costo económico.
Además, impulsar programas culturales y deportivos, apoyando o subsidiando a asociaciones que tienen como fin fomentar el compañerismo, la solidaridad o la sana diversión: conciertos al aire libre, festivales de cine y teatro, etc. Se trata de potencializar la capacidad del Estado para facilitar el acceso a espacios de diversión. Esto podría implicar la búsqueda de apoyo en la iniciativa privada y medios de comunicación, buscando alianzas para reducir el costo de acceso y promover la participación de las familias en las distintas actividades.
No se trata de pan y circo, sino de ir creando el ambiente para que las familias disfruten en un clima de paz y armonía. Los niños y jóvenes lo necesitan, propiciarles un momento de convivencia puede hacer la diferencia en sus vidas. Felices vacaciones.
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