Vida

Rostros de una enfermedad

Salud: Los neuróticos pueden aliviar su intranquilidad si reciben apoyo

Cuando no hay paz en nuestra vida, el amor se ausenta; surge entonces la ira, el resentimiento, la depresión, la conmiseración y cualquier estado de ánimo que puede afectar nuestra salud mental y la de los demás.

Seguramente, si realiza un análisis de la personalidad de sus amigos, amigas, compañeros de labores o familiares, descubrirá que más de alguno se irrita con facilidad, porque las cosas no le salen como esperaba; es ansiosa y toma decisiones sin medir las consecuencias o quizá cambia de humor repentinamente. Estas manifestaciones son catalogadas por la mayoría como conductas neuróticas.

Un neurótico es, según Verónica Pineda de Zeissig, jefa del Programa de Salud Mental del Ministerio de Salud, aquella persona que desconfía fundamentalmente de su propio nivel de competencia, de su valor y méritos básicos, por lo tanto genera alteraciones en las relaciones entre él o ella y su círculo social.

El término implica un desorden que restringe, en algún grado, el juicio del individuo, su habilidad para lograr un buen contacto con la realidad y su capacidad para relacionarse con los demás.

La personalidad neurótica no es incapacitante, pero los sentimientos de inadaptación e inferioridad pueden llegar a producir limitaciones en su desenvolvimiento afectivo, social y laboral.

Un mundo diferente

El neurótico tiene una percepción equivocada de la realidad, se siente inadecuado, desesperado, frustrado, enojado, obstaculizado en el desenvolvimiento de sus relaciones interpersonales, que son conflictivas. La angustia es la reacción básica, agrega la psicóloga Pineda.

Sin embargo, cualquier estado de ánimo que no se logre controlar, dentro de los límites normales, ya debe ser motivo de preocupación. Cualquier persona puede sufrir un desequilibrio cuando experimenta alguna situación que pone en riesgo su seguridad económica, social, emocional o sexual, pero estadísticamente se ha comprobado que el 95% de la población guatemalteca padece algún grado de neurosis.

Acéptese a sí mismo

Según la filosofía de los Neuróticos Anónimos, NA, no se puede señalar a una persona de neurótica. El diagnóstico depende de cada persona, es decir, cada uno debe declarase a sí mismo un enfermo en esta categoría dependiendo si descubre una recurrente emoción en su vida. Por ejemplo, si le toma mucho tiempo salir de un enojo o si cuando se deprime deja de cumplir sus responsabilidades o quizá piensa más en el futuro que en el presente, debe analizar su conducta.

Algunos enfermos muestran una defensa caracterológica en forma de tendencias repetitivas y persistentes, como el no confiar en otros, pretender dominarlos o insistir en su propia autosuficiencia, que lo aísla de otras personas. Su necesidad de dominar -y así suprimir la angustia de la inseguridad- puede expresarse en el impulso obsesivo de acumular riqueza o posición, de dar o gastar más que otros.

Puntos vulnerables

Para los expertos del Programa de Salud Mental, los casos de neurosis se focalizan en las personas cuyos patrones de crianza han vulnerado la estructura básica de su personalidad. La neurosis se estructura en la infancia como resultado de múltiples vivencias tempranas, que en el niño o niña producen angustia.

Muchos neuróticos en su infancia no recibieron el suficiente afecto y cariño por parte de sus padres, por ello son inseguros. De igual manera, si existe dentro del hogar preferencia por algún hijo o hija, los otros hermanos se ven afectados. También inciden los rechazos injustos o desdeñosos, el no cumplir las promesas y las necesidades insatisfechas.

La interferencia ante sus deseos más legítimos, ridiculizarlos ante los demás, bloquear sus deseos de independencia y la carencia de estímulo y apoyo ante sus habilidades o intereses, genera sentimientos constantes, repetitivos, de frustración que van a caer, como una catarata, en una serie de muestras de ansiedad, hostilidad, tristeza y deficiente autoestima.

Alarmante situación

La Organización Mundial de la Salud lanzó una campaña que durante un año buscará disminuir el estigma y la vergüenza en los aproximadamente 400 millones de personas que sufren de alguna enfermedad mental.

La OMS predijo que en los próximos 20 años, los desórdenes mentales y neurológicos -incluyendo depresión, demencia, esquizofrenia y retardo- serán la segunda mayor causa de incapacidad después de las enfermedades cardiacas. Por ello, la campaña del Día de la Salud Mundial, ( 7 de abril) será dirigida a favor de la salud mental con el lema “No a la exclusión. Atrévase a que le importe”, en la que se darán a conocer las distintas enfermedades psíquicas, de las cuales muchas son curables.

Factores influyentes

En Guatemala la salud mental, especialmente la de los niños, niñas y jóvenes, está dañada por múltiples factores.

El conflicto armado que se vivió por más de tres décadas.

El período post guerra, la pobreza estructural impide el desarrollo individual y colectivo, por lo que aún no hay un cambio significativo en la calidad de vida de la población.

La discriminación (por diversidad étnica, cultural, lingüística y la sociedad machista).

El consumo de alcohol y drogas.

La extensión de los patrones de violencia a la vida cotidiana familiar, grupal y comunitaria.