Vida

René Molina

La etapa determinante en su carrera es el teatro para niños

?Hay que tener en mente que es el primer contacto que los niños van a tener con el arte escénico?.

Tal vez una de las etapas más determinantes en la carrera de René Molina ha sido su trabajo en teatro para niños.

En 1962 fundó y dirigió la primera compañía que se dedicó a ese trabajo, y con esto dieron inicio las temporadas de teatro para escolares de primaria y pre primaria.

Fundó la compañía Upecito, en la UP, en 1974, y hay otra que lleva su nombre.

Fue miembro fundador de Teatro Arte Guatemala (TAG) y del Teatro Arte Universitario (TAU).

Parte de su trayectoria incluye teatro de muñecos con María Signorelli en Italia. En España hizo teatro, cine, televisión y doblaje de películas para Latinoamérica.

En San Francisco, California, se integró al elenco de The Playhouse en las temporadas del 58 al 61.

Durante el tiempo que vivió en México (en varias oportunidades, la última fue de 10 años) hizo teatro para adultos y escolares. Trabajó como asistente de dirección de Ernesto Alonso en Televisa.

Regresó a Guatemala en 1974 y se dedicó más a la dirección. Ahora, Molina vive una especie de retiro del teatro y se dedica a la promoción cultural.

¿A qué se debe su retiro?

– A falta de interés de mi parte, aunque de shute he pertenecido a varias agrupaciones que se dedican al movimiento cultural, como el Patronato de Bellas Artes, estuve en el Instituto Nacional de Bellas Artes como director, manejé por diez años la galería del museo Ixchel y trabajé con la galería D’zunún.

?Desde hace siete años presto mis servicios a El Sitio, en la Antigua, y estoy con el Puente Centroamericano de Teatro tratando de colaborar y conseguir un mejoramiento, un acercamiento de los actores, de los artistas?.

¿Cómo es el momento actual en su vida?

– ?Ya pasaron muchos años, la energía no es la misma. Aparte de todo ha cambiado mucho el ambiente. Se hace un poquito difícil eso de hacer montajes por lo caro. El costo de una producción es altísimo actualmente.

Cuando nosotros hacíamos teatro para niños en el Conservatorio, a los precios que cobrábamos (25 y 10 centavos), y sin embargo nos salía para pagar los anuncios de prensa que no eran excesivamente caros; salían las producciones. Las escenografías me las hacía Max Saravia y lo más caro que me recuerdo que él haya cobrado por una fue la de Las zapatillas rojas, que costó Q300. Ahorita con Q300 no compras ni dos metros de tela?.

Mucha gente habla de aquella época en que se hacían producciones con pocos recursos…

– ?Con más amor. Como te digo ha cambiado la mentalidad, inclusive de la gente que hace teatro o que hacen espectáculos, anteponen el dinero. Nosotros nunca hicimos eso. Trabajábamos porque queríamos, porque nos gustaba. Todo mundo llegaba con entusiasmo. Estoy retirado desde hace mucho tiempo. No sé cómo se manejará esta actividad, pero siento que no hay motivaciones, no hay grupos. Nosotros éramos grupo, no sólo la gente de teatro, sino la gente de danza, de música, de artes plásticas, literatura, todos estábamos muy unidos?.

¿Qué fue lo más importante de hacer teatro para niños?

– ?La respuesta maravillosa de los niños, del público, el entusiasmo con que participaban en las obras?.

¿Qué de diferente le brinda el ser promotor cultural a ser actor?

– ?Son cosas muy diferentes, cada una tiene su motivación. Como actor, difícilmente puedo trabajar o me gustaría trabajar, en primer lugar por el tiempo que se necesita para ensayar, y ya casi no tengo memoria, o por lo menos no he probado. La promoción cultural es un poco más sencilla, porque como es una cosa ad honorem y en el momento en que no te sientas a gusto, o no quieras hacerlo, puedes decir que no. Tienes esa libertad?.

En los proyectos en los que ha estado involucrado ¿cuál ha sido el principal contratiempo?

– La falta de dinero, generalmente. Cuando empezamos con el teatro para niños yo había hablado ya con algunos directores tanto de escuelas públicas como de colegios que eran nuestro público permanente. Aparte de todo, en esa época, el Banco de Guatemala me compraba boletos semanales. Afortunadamente, contábamos con el apoyo de Bellas Artes, el Conservatorio nos lo daban gratuito, los ensayos los hacíamos en la Escuela Nacional de Danza. Todo eso era una economía. Ahora no sé si se puede hacer todo eso?.