ContrastesAl cole

CONRADO ALONSO

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Quisiera enmendar la plana, con todo el respeto del caso, a la señorita Julieta Sandoval, reportera de este diario, cuando escribe que ?casualmente en la celebración del Día del Periodista los diputados del Frente Republicano Guatemalteco, FRG, aprobaron la Ley de Colegiación Obligatoria para todos los informadores.

La inquieta -además de culta, guapa, y demás cualidades que la adornan- Dina Fernández saltó a la palestra inmediatamente, el lunes pasado, para agradecer a los diputados eferregistas y aliados el ?regalito?, ¡tan finos ellos!, que en forma de ley hicieron llegar a los periodistas. Pienso, como ella, que no fue mera casualidad.

Fue un exabrupto legislativo pensado y premeditado -saludable es reconocerles en justa reciprocidad que de vez en cuando piensan- para empañar la celebración de su día. Y es más, deja entrever que se trata de un acto legislativo con amargo sabor de revanchismo político y social contra un gremio que no calla.

(Perdónenme un paréntesis para mi propia tranquilidad y cortar de raíz posibles suspicacias. Echo tantas flores a Dina porque la conozco personalmente, no por su escalafón en la jefatura de Prensa Libre. Seguro estoy de que a la señorita Sandoval le adorna otro cúmulo de cualidades. Se las contaré en cuanto la conozca).

Pues sí, iba diciendo que los periodistas son el ?coco? de los políticos tristemente empeñados hoy en demostrar que todo es sucio y feo en política. Al menos, intra muros, y con mayor notoriedad en estos precisos, no puedo añadir preciosos, momentos. Entonces no cabía mejor solución que sacudírselos y mandarlos al colegio.

No tengo a la mano el texto de la ley cuestionada.

Sabiamente dirá cuál es su definición del periodista, porque circulan conceptos para todos los gustos. Periodista es para unos todo aquel que trabaja en un medio de comunicación social, escrita, hablada y televisada. Otros opinan que tal concepto es excesivo y complejo.

Queda, pues, condicionada la obligatoriedad de su colegiación a la definición que nos den del periodista.

Si tomaron la amplia y generosa, ya puede usted caer en la cuenta de los problemas que su ley acarreará. Si optaron por otra más restringida, deberían suponer que un buen periodista no se inventa de un día para otro.

Nada, que si Dios y el altísimo poder ejecutivo no desfacen el entuerto con un tajante veto, hasta don Cheyo y doña Rome deberán ir pensando en su colegiación, porque si algo no les falta -y sinceramente creo que nada les falta a sus mordaces y chispeantes comentarios-, es su gran medio de comunicación.

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