Por ejemplo, cuando repentinamente recordamos a alguien y recibimos carta suya o toca al timbre de nuestra puerta; cuando hemos deseado que una persona se dé vuelta para mirarnos y lo conseguimos; cuando llamamos por teléfono y suena ocupado porque ese amigo, a su vez, nos está llamando a nosotros.
Normalmente a casos como estos no les damos más que un valor anecdótico y decimos que han sido productos de la casualidad. Sin embargo, Rober Amadau, considera que la telepatía no es privilegio sólo de los hombres sino que probablemente lo sea de la mayor parte de las especies animales.
También comenta que la misma ?no se manifiesta, no funciona en todos con frecuencia e intensidad iguales. La auténtica telepatía es más frecuente entre parientes y amigos que entre personas que no se conocen?.
Antigua como el hombre
La creencia en la telepatía es tan antigua como el hombre, pero esa larga convivencia no ha hecho del ?puente mental? un fenómeno menos escurridizo, aunque ha tenido lugar en suficientes ocasiones -espontáneas y de laboratorio- como para que pueda asegurarse su existencia real.
?La autenticidad del fenómeno de la telepatía no puede discutirse más en la actualidad. He podido comprobar, por experiencia propia, que como se ha dicho ya en tiempos antiguos, influye realmente en los sueños. Sin embargo, no diré que la ley que subyace en este fenómeno sea algo sobrenatural, sino simplemente algo que no podemos esclarecer en el estado actual de nuestro conocimiento? afirmó C. G. Jung.
Experiencias telepáticas
Éstas pueden ocurrir durante el sueño o la vigilia, en forma de pensamientos, imágenes mentales, alucinaciones visibles o auditivas, o como emociones repentinas e injustificadas.
Según Franz Berman, los mejores momentos para recibir una comunicación telepática son: ?al estar en cama, sumido en ese estado especial de semi inconsciencia que precede al despertar y al que puede llamársele mejor ?sopor?; o bien en el instante que se empieza a conciliar el sueño, cuando se produce una disminución de la conciencia?.
Sin embargo, para que las fuerzas telepáticas funcionen y sea posible transmitir pensamientos a distancia (de mente a mente) es preciso que entre los individuos involucrados exista un sentimiento de afectividad, tal como ocurrió en la siguiente historia.
Un día de 1980, en una comisaría de Barcelona, una mujer de 81 años de edad solicitó ayuda. Muerta de miedo y con palabras casi incoherentes contó al funcionario de turno cómo había visto, en sueños, la cara de su vecino Rafael Pérez ?contraída de terror?, a la vez que también oía, una voz que decía: ?Van a matarnos?.
El policía pensó en una pesadilla pero quedó intrigado por el hecho de que la señora Casas, también le comentó que desde unos 10 días atrás no veía al señor Pérez. Esto era extraño ya que normalmente el vecino, de 56 años de edad, iba a verla diariamente.
Además, fuera de lo habitual entre ellos, el vecino le había escrito una nota comunicándole que se iba por un tiempo. La policía sólo tenía una duda: ¿Por qué Pérez no se lo había dicho personalmente?
Por suerte para estas personas la policía decidió investigar y como resultado de ello encontró al señor Pérez atado en un cobertizo de la azotea del edificio.
Él contó que dos hombres habían entrado en su departamento, obligándolo a firmar 28 cheques para ir retirando del banco sus ahorros. Los individuos, que conocían la estrecha amistad de la señora Casas con el señor Pérez, para evitar sospechas lo obligaron a escribir la nota mencionando su ausencia.
Luego lo ataron y dejaron donde fue encontrado por la policía, no sin antes decirle que volverían para matarlo. Afortunadamente, la anciana captó los pensamientos de su amigo a través de un sueño.
Es probable que el día que aceptemos los pensamientos, sentimientos y presentimientos que nos llegan, veamos más claro antipatías que no podemos explicar, encuentros o coincidencias sorprendentes y un largo etcétera.
Poder psíquico
Lectura del pensamiento, de la mente, transferencia de ideas, todos estos términos significan la capacidad de impresionar la mente de otro individuo con un pensamiento o unas ideas definidas, sin utilizar los sentidos.
Las personas que se comunican de esta manera pueden estar a unos pasos de distancia o en puntos opuestos del planeta.
En ocasiones puede haber un intercambio casi constante de información entre personas ligadas por una gran afinidad sentimental.
Pero las condiciones son: enviar sólo con la mente, recibir sólo con la mente.