Vida

El arte del teatro japonés

Por Verónica de Ramírez

La zona multimillonaria de la ciudad de Tokio, más conocida como Ginza, orgullosamente guarda un tesoro cultural -el teatro de Kabuki, un espectáculo que combina el teatro hablado con el drama lírico, la danza y la comedia.

Los personajes femeninos son siempre interpretados por hombres, después que el Gobierno de Tokugawa prohibió en el siglo XVII la participación de las damas en esta rama del arte.

Las presentaciones

Una jornada completa de Kabuki comienza a las 16:30 horas y termina después de las 10 de la noche; en ese lapso se presentan tres obras.

Pese a que cada una va seguida de un intermedio, la presentación puede resultar un poco larga y cansada, por lo que muchos de los asistentes deciden sólo entrar a ver su parte favorita.

Una plataforma giratoria muestra los cambios visuales, la riqueza de los decorados y el vestuario.

Los cantantes ejecutan instrumentos de época, sentados a un lado del escenario y aportando intensidad en su actuación. Una forma de decir bravo a una magistral actuación es cuando los espectadores gritan los apellidos de los actores como un arranque de ?kabukimanía?.

Los bailes

Un típico programa de Kabuki puede incluir un baile basado en una obra presentada en el escenario sin escenografía, acompañado de tambores, flauta y un coro de pocas personas.

Como se indicó, los actores son hombres o jóvenes, aunque desempeñen los papeles femeninos, y sólo hay dos importantes: el shite o personaje principal, y el waki o personaje secundario.

Estos siempre utilizan trajes elaborados con el patrón de vestimenta de las cortes medievales.

Los estelares

El shite siempre llevará una máscara de madera pintada, y la felicidad, tristeza o furia estarán representadas tan sólo con cambiar la posición de la máscaras que cubre la cara del actor. Las diferentes caretas se utilizan para representar a hombres, mujeres, ancianos, dioses y demonios.

Por lo regular el shite se cambia de disfraz y máscaras para la segunda parte de su actuación, con el fin de revelar su verdadera identidad.

El waki casi siempre es un sacerdote budista y el shite es el fantasma de una persona que sufre como consecuencia de los malos actos cometidos durante su vida. Por eso busca la ayuda del guía espiritual y recibe paz para su alma.

El abanico en las manos del actor puede representar una variedad de objetos: una espada, una carta, la luna o la lluvia.