Si me permite
El Día del Cariño debería ser un modo de vida
La determinación de amar nace y crece en uno, sin tener que dar mayores explicaciones.
“Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección”. Antoine de Saint-Exupéry
Si bien se ha establecido un día como Día del Cariño, nuestras relaciones, si son cordiales y armoniosas todos los días del año, pueden ser celebradas como días del cariño, y de ese modo no lo limitamos a una fecha determinada, sino a una modalidad de vida.
Es muy fácil de entender que, en la descripción del cariño, este es mucho más realista y descriptivo en la persona que recibe el cariño que en la persona que lo está compartiendo.
Sin lugar a dudas, para cada uno de nosotros es muy diferente y, cuando alguien quiere expresar el cariño que siente por nosotros, tiene presentes muchos detalles como son nuestros gustos, y conforme a estos se busca el modo de sorprendernos con algo que nos haga sentir bien y que, sin lugar a dudas, será algo que será recordado por mucho tiempo. Además, dependiendo de nuestra personalidad, probablemente será comentado más de una vez.
Muchas de las personas con las que nos relacionamos las podemos catalogar de una manera muy diferente por el modo en el que expresan y exteriorizan el cariño que les tienen a los suyos, y es por esa diversidad de detalles que las relaciones interpersonales cobran una particular característica, por lo cual se desarrollan relaciones que no siempre se pueden explicar, y seguramente poco nos interesa que la gente nos esté aprobando nuestras relaciones de amistad y cariño.
Los que en verdad se aman no necesitan hacer mayores cosas para manifestarlo el Día del Cariño.
Es de admirar cuántas veces, en alguna conversación, los que nos rodean no se recuerdan de nuestro nombre y están haciendo algún comentario, pero sí se recuerdan de las amistades que tenemos, y es el modo como nos logran identificar y hacen alguna referencia de quiénes somos amigos y los demás, muy cortésmente, indican nuestro nombre y completan la información necesaria.
Por la realidad social en la que estamos inmersos, deberíamos ser cuidadosos cuando nos referimos de los nuestros, porque una relación de esa dimensión no solo tiene que ser de doble vía, sino que debe tener ciertas manifestaciones que no hace falta describir, sino que quienes nos conocen lo perciben y, además, lo juzgan aprobando, o bien, mostrando algún tipo de reserva.
Porque la relación de una auténtica amistad que en el Día del Cariño se está celebrando debe ser genuina y auténtica y, en ningún momento, de un cumplido y cortesía social.
Los que tomarán el tiempo y auténticamente celebrarán en el Día del Cariño seguramente será de aquellas relaciones que se han cultivado con los años y bajo distintas circunstancias, las cuales finalmente han dado a luz una relación afectiva que puede ir mucho más allá de aquellas relaciones de parentesco que tenemos en nuestro círculo familiar y que, sin lugar a dudas, valoramos y apreciamos de un modo muy particular, pero nada hay parecido entre la relación de parentesco a la de una amistad.
Considerando la importancia que tienen las relaciones amistosas que hemos desarrollado, los que somos mayores debemos tomar el debido tiempo para instruir a quienes tenemos a nuestro cargo en saber cómo cultivar las amistades y el modo en el cual deben saber seleccionarlas para que sean relaciones de largo plazo y, además, de provecho y beneficio para todos.