Vida

Cómo se transforman los precios del Arte (II parte)

La magia del mercado actual, tal y como se maneja, incluye en el ?paquete? el sueño asociado al objeto

¿Quién en nuestros días sería tan ingenuo de creer que sólo la obra de arte y su valor intrínseco cuentan a los ojos del coleccionista?

La magia del mercado actual, tal y como se maneja, incluye en el ?paquete? el sueño asociado al objeto. Comprar un cuadro que ha pertenecido a un coleccionista importante o a una ?estrella? de cine es un poco entrar en la intimidad de ellos.

Creo, o espero, que esta modalidad no se haya instalado en el mercado guatemalteco. Los casos de subasta con Sotheby´s y Christy´s son maestras en el arte de contar historias asociadas a los objetos subastados, y de esta manera hacer ?subir? el precio: ellos mismos le llaman ?impacto de pedigree?.

En realidad esto no nos debería sorprender dado el grado de fetichismo de nuestras sociedades. Fue en Londres, y en la casa Sotheby´s, cuando se dispersó la colección Goldsmith (1958).

Precios fuera de lo común para la época se registraron en el dominio del arte impresionista. Las pinturas pertenecientes a este banquero alemán refugiado en Norteamérica en los años treinta, con sus Manet, Renoir, Van Gogh.

La realización de esta venta fue una bendición para varios museos, pues en estos no tan lejanos años contaba la ?buena procedencia? y, desde luego, la calidad. Hoy las subastas se guían más por el objeto a quien perteneció. Revistas como ¡Hola! o Paris Match dan cuenta y son el portavoz de estas ventas.

La publicidad se basa en grandes fotos a todo color, con pequeños e insulsos textos. Una de las subastas que más ganancias ha proporcionado fue la dispersión de la colección de ?souvenirs? del duque de Winsor y su esposa: 40 mil piezas, algunas sin ningún valor real, pero las cifras alcanzaron más de 23 millones de dólares.

Para el coleccionista de futilezas fue un evento; recordemos que a esta pareja no le interesaba el arte sino la decoración, y guardaba todo tipo de ?recuerdito?… Además, le tenían culto a sus perritos, por cierto una raza poco simpática, así que entre sus pertenencias abundaban porcelanas en forma canina, cojines de crochet o bordados, y no olvidemos que este noble caballero era aficionado al bordado en punto de cruz.

Uno de estos horribles cojines se vendió por US$13,800. El comprador quiso quedar en el anonimato, lo cual es comprensible. Simbólicamente la ?estrella? de la venta era una cajita de porcelana fechado en 1937, en la que amorosamente se leía: ?Esto es un pedazo de nuestro pastel de boda?, valuado en US$500; increíblemente se vendió en US$29,900.

Si al menos el letrerito hubiera dicho ?esto no es un pedazo de pastel?, el comentario hubiera sido surrealista. Cuando se subastó la colección Ganz, constituida casi sólo por obras de Picasso, entre ellas ?El sueño?, la casa Christy´s se apresuró a anotar que era el evento artístico del año (1997).

La venta alcanzó los US$206.5 millones. Lo curioso es que esta colección era poco conocida, por lo que Christy´s organizó una publicidad muy bien orquestada; además, la colección era espléndida. el lema de la subastadora tiene que haber sido: ?Para vender bien, también hay que vender su historia?. Lo cierto es que los esposos Ganz poseían un ojo infalible.

ESCRITO POR: