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Déficit de lluvia de hasta el 50% y temperaturas de hasta 42 grados Celsius marcarán el próximo trimestre en Guatemala

La perspectiva climática para agosto, septiembre y octubre prevé una disminución de las lluvias y un aumento de las temperaturas, con variaciones según las regiones de Guatemala y Centroamérica.

El Fenómeno de El Niño provocará menos lluvias y temperaturas más altas en Guatemala.

La perspectiva climática para agosto, septiembre y octubre prevé menos lluvia y altas temperaturas en Guatemala, principalmente por el calentamiento de las aguas del Pacífico. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

La reducción de las lluvias y las altas temperaturas predominarán en agosto, septiembre y octubre, según la perspectiva climática del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) para el próximo trimestre en Guatemala y el resto de Centroamérica.

El calentamiento de las aguas del océano Pacífico ecuatorial (región 3.4) es cada vez más intenso y se está extendiendo, lo que contribuye a esas condiciones y marca la transición al fenómeno de El Niño, que podría confirmarse en septiembre, según Edwin Rojas, director del Insivumeh, durante el Foro del Clima y el Foro Hidrológico de América Central, celebrado en Guatemala.

"Cuando hay un evento de alertamiento del fenómeno El Niño, hay dos variables que se expresan inmediatamente: la disminución de la precipitación y el incremento de temperaturas. Creemos que los límites a los que podríamos llegar de temperatura en algunas regiones podrían ser 37 y 38 grados centígrados. Sin embargo, tenemos algunas regiones, como La Fragua, en Zacapa, que han alcanzado hasta 42", dijo Rojas.

Con el ingreso de los vientos alisios y los primeros frentes fríos en los últimos meses del año se experimentaría una disminución considerable de las temperaturas, mientras que la reducción de las lluvias —marcada por una canícula prolongada de hasta 40 días— llegaría hasta octubre.

Al confirmarse El Niño, estas condiciones podrían extenderse por varios meses.

"Históricamente estos fenómenos tienen influencia todavía el siguiente año; por eso, hemos hablado de que el 2027 es un año en el que debemos tener las alertas necesarias", indicó el director del Insivumeh.

Claudinne Ogaldes, secretaria ejecutiva de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), señaló que conocer la perspectiva hidrometeorológica es importante, pero también lo es adoptar medidas de prevención para los sectores afectados, como el agrícola, y ser más resilientes.

¿Qué impacto tendrá El Niño sobre las lluvias en Guatemala?

De acuerdo con Alejandro Barillas, climatólogo del Insivumeh, en el país habrá un déficit general de lluvia durante el próximo trimestre; sin embargo, en algunas regiones la disminución será mayor, de entre 30% y 50% de lo que habitualmente se registra.

En el área norte, el Caribe y la bocacosta se espera que el impacto sea menor, mientras que en el altiplano central, occidente, oriente y el Pacífico la escasez de precipitaciones será mayor por la canícula. En esa región se espera que este período finalice en la primera quincena de agosto.

En este escenario de déficit de precipitaciones, por las condiciones océano-atmosféricas previstas, puede haber lluvias repentinas de "corta duración en regiones muy localizadas", según Barillas, y esto podría causar inundaciones, tal como ocurrió recientemente en algunos municipios de Alta Verapaz.

Pero, aunque eso ocurra, aclaró que el acumulado total de lluvias no llegará a los niveles normales y que es una muestra de la "mala" distribución de las precipitaciones durante los próximos meses.

"Es decir, que si se esperan 10 milímetros en un mes, no lloverá todos los días, sino que esa cantidad de lluvia podría caer en días específicos", agregó.

Barillas señaló que las condiciones climáticas que se observan actualmente son atípicas y quizá puedan compararse con las ocurridas en el 2023.

El calentamiento que se tiene en el océano Pacífico ecuatorial podría extenderse hasta el primer semestre del 2027, con picos más cálidos en octubre, noviembre y diciembre, que podrían llegar hasta los 3 grados.

El calentamiento de las aguas del océano Pacífico influye en las condiciones climáticas actuales de Centroamérica. (Foto Prensa Libre: Ana Lucía Ola)

Actualización sobre huracanes

Debido a estas condiciones, el Insivumeh actualizó el pronóstico de la temporada de ciclones tropicales para el 2026.

La previsión inicial para el Atlántico era de 11 a 15 tormentas, de las que siete se convertirían en huracanes y tres alcanzarían una categoría mayor.

Ahora se pronostican nueve tormentas, de las que cuatro podrían convertirse en huracanes de categorías 1 y 2, y una en huracán mayor.

Para el Pacífico se había pronosticado entre 16 y 20 tormentas, de las que entre ocho y 10 serían huracanes y entre tres y cinco alcanzarían una mayor intensidad.

Con la actualización se esperan alrededor de 22 tormentas, de las que 14 pueden convertirse en huracanes y nueve alcanzar las categorías 3, 4 y 5.

Hasta ahora, en el Atlántico se han presentado dos tormentas con nombre y, en el Pacífico, cinco tormentas con nombre y un huracán que alcanzó las categorías 1 y 2, para un total de seis sistemas.

Impacto hidrológico

Jeffrey Antonio Sierra Flores, hidrólogo del Centro de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos) de Honduras, señaló que el déficit de lluvia en Centroamérica tendrá un "impacto importante" en el sector energético, al reducirse el caudal de los ríos. También afectará los embalses que abastecen de agua potable a las poblaciones.

La canícula se extenderá entre julio y agosto, con más días de escasas precipitaciones. Pero, en un escenario en el que entre mayo y junio tampoco llovió lo suficiente, los caudales ya están reducidos.

"Entre menos lluvia, menos correntía veremos en los ríos; este nivel va a bajar aún más. Para octubre mejorará, pero no lo suficiente, porque hemos tenido demasiados días con poca lluvia", indicó Sierra.

Habrá precipitaciones en la parte del Caribe centroamericano por los vientos alisios, pero en el Pacífico, donde se localiza la mayor parte de los embalses hidroeléctricos de la región, lloverá menos.

En algunas cuencas del Pacífico el déficit alcanzaría un 50%; en la mayoría de las cuencas de las zonas centrales será de entre 30% y 40%. Para el Caribe habrá, 10%.

Sierra indicó que no toda la lluvia que cae queda disponible en la superficie, pues un porcentaje se evapora y otro es absorbido por el suelo para alimentar los acuíferos, un aspecto al que también debe prestarse atención, ya que muchos países de la región se abastecen de pozos para consumo de agua.

ESCRITO POR:

Ana Lucía Ola

Periodista de Prensa Libre especializada en temas comunitarios, con énfasis en Salud y Educación, con 17 años de experiencia. Reconocida con el Premio de Prensa Libre en categoría Reportaje, en 2019. Premio de la UPANA por Informar a la población guatemalteca sobre la realidad en nutrición y desnutrición en el país, en 2019. Diplomado El periodismo en la era digital como agente y líder de la transformación digital impartido por el Tecnológico de Monterrey.