Catalejo
Terrible crisis derivada de personajes oscuros
En el campo jurídico, la posición de los aprovechados es exigir el cumplimiento de la letra muerta de la ley, aunque sea evidente la mala intención de aplicarla.
Las elecciones generales próximas se encuentran a menos de un año. Mantenerlas sin cambios profundos derivados de la irresponsabilidad absoluta de quienes participan como candidatos, así como la multiplicación de pseudo partidos calificados “de juguete”. Esta decisión solamente significa repetir la llegada a los organismos del Estado y a las alcaldías, sindicalías, concejalías, secretarías y demás, de personas mayormente incapaces, y envueltas en la exagerada ansia del enriquecimiento súbito y de la interpretación antojadiza de las leyes. No sirven al Estado y a los ciudadanos, sino a sí mismos, sus amigos y parentela. Se complementan con descaro, atrevimiento, avaricia, acumulación de dinero, ausencia de vergüenza y atrevimiento, consecuencia del irrespeto a su apellido.
Los próximos comicios serán más de lo mismo si no hay cambios para rescatar la ausente confianza popular.
En el campo jurídico, la posición de los aprovechados es exigir el cumplimiento de la letra muerta de la ley, aunque sea evidente la mala intención de aplicarla. Los diputados, por ejemplo, sesionaron casi en su totalidad para recetarse un aumento exagerado de sus sueldos, con el pretexto de necesitar fondos para visitar a los departamentos. Obtuvieron los pretextos de abogados dispuestos a darles pretexto y ocurre en muchos países, sobre todo latinoamericanos. Sócrates hace 2,400 años terminó rechazando a la democracia por las burlas de sus seguidores. Un solo voto malintencionado adicional en su contra selló su destino, y pese a saber la falsedad de la acusación, aceptó el veredicto. Desde entonces se discute si la moral, superior a la ley, debería haber ganado.
En la Guatemala de hoy, los cambios necesarios deben referirse sobre todo a lo ético y lo moral en contra de la ley cuando es aplicada en forma textual y con intenciones negativas. Los textos iniciales de todas las leyes, incluyendo la Constitución, fueron redactadas sobre una base tácita, sobreentendida, innecesaria de especificar, con razones obvias. Pero cuando este criterio se cambió por el de aplicar sin análisis ético sobre lo correcto, comenzó de hecho el derrumbamiento de la ley, pues sólo se calificó de legal a aquel texto especificado al extremo. Cuando políticos y también abogados de tercera categoría asaltaron los textos, o se afianzaron los veredictos absurdos o antijurídicos.
Otro factor fundamental es la lógica filosófica, propia de la capacidad humana de pensar, aunque desde el siglo pasado la característica humana de la estupidez, ya sea omnipresente o en momentos determinados. Cuando estos dos criterios chocan, nacen ideas irracionales, como la imposibilidad de admitir el pensamiento diverso o contradictorio de otro ser humano, calificado de enemigo a quien se debe eliminar. Es además una característica terrible de los políticos convencidos de ser genios en todas sus opiniones. Entender esto es básico para cambiar —o mantener— el apoyo popular a esta gente, dispuesta a romper con la ley o a crear nuevas absurdas, malintencionadas e ilegales interpretaciones.
Los cambios necesarios en Guatemala para no mantener a las elecciones como circo grotesco, incluyen la prohibición de reelecciones, o como máximo dejarla en una sola, en cualquier comicio, en especial la presidencia, alcaldías y diputaciones: aumentar los requisitos, el nivel de preparación personal de los aspirantes; prohibir los acarreos, pintas en calles, paredes y árboles. Esto implica volver Supremo al tribunal electoral. Con solo lograr eso, habrá numerosos beneficios y sobre todo, el interés por participar con la seguridad del respeto al resultado. Un cambio necesario pero más difícil son los juicios políticos para funcionarios acusados y condenados, a fin de descartarlos. Se puede lograr si hay voluntad política de esos cambios urgentes.
Lapsus: Me equivoqué al escribir ‘choya’ como sinónimo de pereza. El Diccionario de Guatemaltequismos de mi abuelo, Lisandro Sandoval, lo registra como ‘cholla’. (Tipografía Nacional. 1941).