Por la libertad
La deuda oculta de Guatemala
Existe una deuda oculta que el Gobierno no contabiliza como deuda pública: la que mantiene con el IGSS y con el Banguat.
El Gobierno de Guatemala ha estado subestimando la información sobre la deuda del país y todos parecen contentos, como si fuera lo más normal del mundo. Pero gracias a un informe especial de Market Trends, titulado El mito de la deuda pública guatemalteca: ni baja ni buena, elaborado por Olav A. Dirkmaat y David Corzo (trends.ufm.edu), la deuda pública total sale a la luz y se hace evidente que el gobierno la subestima deliberadamente al dejar de contabilizar una parte importantísima de ella.
Al considerar la deuda oculta, vemos que los indicadores que hablan de una deuda baja para Guatemala no son ciertos.
Existe una deuda oculta que el gobierno no contabiliza como deuda pública: la que mantiene con el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) y con el Banco de Guatemala (Banguat). Esta deuda oculta asciende a Q110 mil millones (US$14 mil 500 millones) y no está incluida en la deuda pública total que presentan las estadísticas oficiales. Como señala el informe: “Al incluir las deudas ocultas con el IGSS y el Banguat, los indicadores convencionales se disparan: la relación deuda/PIB sube del 27% al 38% (aunque su principal defecto no se remedia) y la relación deuda/ingresos sube del 218% al 313%. Este último dato colocaría a Guatemala como un país con una alta deuda, a la altura de El Salvador, que está atravesando una crisis fiscal”.
Si usted va a un banco a solicitar un crédito personal, le piden sus estados financieros e investigan cuál es su deuda total al momento del análisis. Le preguntan, además, cuáles son sus proyecciones de ingresos o de flujo de caja, entre otros aspectos. Pero la deuda total que usted tiene es fundamental. Usted no puede esconder su deuda; debe sumar lo que debe en sus tarjetas de crédito, préstamos personales y préstamos comerciales si ha comprado algo a plazos. También debe incluir cualquier deuda con algún amigo o familiar. Todo puede verificarse y no podrá esconder nada. Conocer la deuda real es fundamental para actuar con transparencia y objetividad al momento de adquirir nuevas obligaciones y determinar si podrá hacer frente a los compromisos asumidos.
Ignorar parte de la deuda solo puede complicarle las cosas, y lo más probable es que tarde o temprano se descubra. Entonces se le cerrarán las puertas para obtener nuevos préstamos y tendrá dificultades para cumplir con el pago de intereses y capital. ¿Por qué a usted se le aplican estas reglas y al gobierno no? ¿Por qué el gobierno no sigue los mismos principios de transparencia y revela los datos tal como son, en lugar de presentarlos subvalorados? No es un problema exclusivo de este gobierno, sino de todos los gobiernos que ha tenido Guatemala hasta la fecha. Ninguno ha tenido la valentía de poner las cosas en orden. Como me decía un amigo, de sincerar los datos.
Al considerar la deuda oculta, vemos que los indicadores que hablan de una deuda baja para Guatemala no son ciertos. De acuerdo con el informe: “Otro indicador de que la actual deuda pública no es ‘baja’ es el gasto en intereses sobre la deuda ya acumulada. De cada Q100 que el gobierno recauda, Q13 se gastan en intereses sobre la deuda. Este porcentaje (13%) es relativamente alto, aunque ha sido mayor y (todavía) no ha salido de control. Uno de los mayores problemas de la actual deuda es el efecto expulsión (crowding out): actualmente, un tercio de todo el ahorro bancario (depósitos) es absorbido por la deuda pública de Guatemala. Esto reduce la inversión privada y productiva e impone mayores costos a la iniciativa privada y a la población en general”.
El informe constituye una revelación seria y preocupante sobre la situación del endeudamiento de Guatemala. Tal como indican sus autores, es necesario discutir seriamente las reglas fiscales para corregir estas discrepancias y evitar un mayor deterioro de las finanzas públicas del país. En lo personal, creo que sincerar los datos y ponerle un techo a la deuda pública total es imprescindible.