Catalejo

Dos horas para avanzar tres cuadras, es inaceptable

La ciudad está colapsada, las personas trabajadoras deben levantarse dos o tres horas antes y esto a la vez afecta a las familias.

Las autoridades tanto municipales como gubernativas ya no pueden dejar de tomar las decisiones necesarias para evitar el absoluto caos del tráfico de la ciudad de Guatemala. No puede ser posible que después de las cuatro de la tarde salir de la Avenida La Reforma, el boulevard Liberación y de las principales avenidas de la ciudad, avanzar en vehículo 10 o 20 metros signifique un atascamiento de una hora u hora y media. Muchos son los problemas necesarios de evitar con decisiones correctas, uno de los principales y con facilidad de solucionarse se refiere a decidir la presencia de policías de tránsito o de cualquier otro tipo para impedir la interrupción del tránsito por los automóviles detenidos en una intersección interrumpan el tránsito de los de una avenida y viceversa.

Las obras ediles y gubernativas, sin planificación, provocan caos, gastos innecesarios y afectan a las familias.

La interrupción vehicular en las intersecciones es uno de los principales motivos de esa situación caótica. Por tanto, se debe decidir sobre bases otorgadas por la más mínima lógica qué se debe hacer para terminar ese problema. Ciertamente las horas pico significan un grave problema de transito y por eso una de las principales acciones el hacer campañas de educación vial dirigida a quienes manejan vehículos particulares, para convencerlos de que evalúen si con el cambio de semáforo su carro se queda atravesado y por ello se crucen y creen desorden. Un factor fundamental es tener conciencia del derecho de otros ciudadanos a no sufrir las consecuencias de decisiones tontas y egoístas. Es un problema cuya única solución incluye sanciones y multas a quienes lo hacen.

Los conductores de autobuses necesitan tener la información correcta del significado de este problema en términos de dinero desperdiciado a causa de un gasto mayor de gasolina. La ciudad está colapsada, las personas trabajadoras deben levantarse dos o tres horas antes y esto a la vez afecta a las familias porque se reduce la atención de los padres para sus hijos, sobre todo los de menor edad. Además implica para los niños acostumbrarse a la ausencia de los padres y en el caso de los colegios privados de llegar después del inicio de las clases por la mañana. Todos estos problemas están interrelacionados y el principal es que debe enseñarse a la ciudadanía en general, lo terrible de una acción individual repetida miles de veces todos los días durante años.

El tema de los vehículos en Guatemala incluye también el transporte pesado, los motoristas, las bicicletas, los peatones. La aceptación de esa realidad implica atrasos en el inicio de los horarios laborales. La solución a los muchos problemas del país inicia con darse cuenta de ese efecto multiplicado por miles o millones de veces. Por esa causa las obras municipales o gubernativas bien planificadas y en proceso de construcción, necesitan tomar en cuenta el tiempo necesario para construirlas, el cual se reduce cuando —por ejemplo— se emplea hierro en vez de concreto en las columnas. Lo mismo pasa con la pintura de señales de tránsito, realizadas a la luz del día cuando va a significar interrupción del tránsito, en vez de por la noche cuando no hay tráfico.

Es necesario tener claro que estos detalles no tienen poca importancia sino son muy importantes. Muchas veces se emplea el criterio de que no hacerlo por la noche porque se debe pagar más a los trabajadores, pero ese ahorro desaparece cuando se compara con el gasto generalizado de miles de personas. El costo real de una obra no solo es cuánto cuesta, sino cómo debe ser hecha para no empeorar sus efectos colaterales. Es decir, si una obra vale un millón de quetzales por ejemplo, pero provoca gastos ocultos de miles de galones de gasolina más tiempo y más problemas para el ciudadano, en realidad no es ese el precio sino se eleva. Ayer tuve la problemática experiencia de avanzar una hora y media tres cuadras en carro en la 6a. avenida de la zona 9. ¡No puede ser!

ESCRITO POR:

Mario Antonio Sandoval

Periodista desde 1966. Presidente de Guatevisión. Catedrático de Ética y de Redacción Periodística en las universidades Landívar, San Carlos de Guatemala y Francisco Marroquín. Exdirector de la Academia Guatemalteca de la Lengua.