Pluma invitada

Cooperativas rurales para el desarrollo de los territorios y la transformación de los sistemas agroalimentarios

La FAO ha colaborado con múltiples asociaciones y cooperativas en el país vinculadas a la producción y comercialización de productos agropecuarios.

Según el Fondo Monetario Internacional, Guatemala ha mostrado estabilidad macroeconómica durante los últimos años, gracias a una combinación de crecimiento económico moderado, inflación controlada, niveles de deuda relativamente bajos y reservas internacionales sólidas. Además, posee unos recursos naturales y un capital humano significativos, que sugieren que el crecimiento y la estabilidad podría continuar.

Invertir en los territorios rurales no es solo una respuesta a las brechas existentes.

Sin embargo, indicadores como la pobreza y la desnutrición crónica infantil no solo son éticamente inaceptables, sino también un freno para el crecimiento económico sostenible. En el país, el 56% de la población vive en condición de pobreza y el 42% de la niñez menor de cinco años padecen desnutrición crónica. Esta realidad se profundiza en las zonas rurales, donde la pobreza alcanza el 66%, y es aún más crítica en territorios habitados por Pueblos Indígenas, donde cerca del 80% vive en estas condiciones.

Esta situación resulta especialmente preocupante si se considera que estos territorios son clave para la seguridad alimentaria y para la generación de empleo a través de la agroexportación y el turismo. Además, cumplen un rol estratégico en la gestión sostenible de los recursos naturales.

Invertir en los territorios rurales no es solo una respuesta a las brechas existentes; es una estrategia costo-efectiva para acelerar la transformación productiva, reducir la pobreza, fortalecer la seguridad alimentaria y enfrentar la transición climática. La evidencia muestra que la inversión en agricultura puede ser hasta 3,2 veces más efectiva en la reducción de la pobreza que la inversión en sectores no agrícolas.

Una de las formas de inclusión económica y social para fortalecer la actividad agrícola y las economías rurales son las asociaciones y organizaciones de espíritu cooperativo, que en Guatemala también reflejan un reconocimiento histórico y cultural, tanto en la defensa de los territorios donde operan como de las personas asociadas que las conforman. Además, este tipo de organizaciones requiere un componente de solidaridad y visión comunitaria que suele estar presente en las culturas indígenas. Su presencia en múltiples etapas de la cadena agroalimentaria las convierte en un instrumento clave de política pública.

La FAO ha colaborado con múltiples asociaciones y cooperativas en el país vinculadas a la producción y comercialización de productos agropecuarios. Dos sistematizaciones sobre modelos cooperativos de segundo nivel (FEDECOVERA en Alta Verapaz y ACOFOP en Petén), evidencian que el cooperativismo no constituye únicamente una forma de organización económica, sino una propuesta integral para el desarrollo territorial. Asimismo, resalta su contribución a la formación de capital social y político para defender intereses territoriales con base en evidencia y capacidades técnicas.

En línea con esta evidencia, en Brasil, Uruguay, Chile y Argentina, el impulso de las asociaciones y cooperativas a través de políticas públicas también desencadenó la formalización de las economías en las zonas rurales. En Guatemala, esta sigue siendo una necesidad persistente, pero también una oportunidad. A través de una política gradual de fortalecimiento asociativo y estímulos fiscales es posible impulsar la consolidación de sistemas agroalimentarios más dinámicos y economías formales en los territorios.

Por ello, desde la FAO consideramos que fortalecer los modelos cooperativos es una decisión estratégica para el desarrollo nacional, ya que, en un país con alta diversidad territorial y cultural, estas organizaciones contribuyen a conservar los recursos naturales, dinamizar las economías locales y fortalecer la gobernabilidad.

ESCRITO POR:

Rafael Zavala

Representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Guatemala

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