Cáncer de próstata: diagnóstico, recurrencia y una alternativa de tratamiento

Si se detecta en sus primeras etapas, esta enfermedad puede detenerse, controlarse e incluso ser tratada con menos efectos secundarios.

El cáncer de próstata puede tener un buen pronóstico si se detecta a tiempo. (Foto Prensa Libre: Freepik)

El cáncer de próstata puede tener un buen pronóstico si se detecta a tiempo. (Foto Prensa Libre: Freepik)

Uno de cada 10 hombres se verá afectado por el cáncer de próstata durante su vida. Así lo señala Walter García, jefe de la Unidad de Cirugía Oncológica del Instituto Nacional del Cáncer (Incan), quien afirma que, aunque en Guatemala no existen estadísticas oficiales, los casos han ido en ascenso. “En nuestro hospital este tipo de cáncer ocupa entre el quinto o sexto lugar de todos los pacientes que atendemos. Desafortunadamente, viene avanzado”, declara.

Según el Global Cancer Observatory (GLOBOCAN), de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), el cáncer de próstata es el de mayor incidencia en los hombres guatemaltecos. Según esta agencia, en 2022 se registraron 2,696 nuevos casos en el país, lo que representó cerca del 35% de todos los diagnósticos oncológicos masculinos.

García enfatiza que puede causar la muerte cuando se encuentra muy avanzado, pero cuando se detecta en una etapa inicial es bastante tratable y curable. “Ese es el mensaje de esperanza que queremos dar”, asegura.

Los factores de riesgo

Entre los factores de riesgo del cáncer de próstata, según señala García, está la edad avanzada, y el riesgo crece, normalmente, a partir de los 50 años. En ese sentido, la American Cancer Society asegura que “aproximadamente, 6 de cada 10 casos de cáncer de próstata se presentan en hombres mayores de 65 años”. García también apunta que tener un padre o un hermano que haya tenido cáncer de próstata antes de los 50 años es otro factor de riesgo.

Manuel Ozambela Jr., urólogo oncólogo y experto en cirugía robótica de Baptist Health Herbert Wertheim Cancer Institute, de Miami, quien participó en el LII Congreso Nacional de Cirugía en Guatemala, añade que también es importante saber si la madre, una hermana o la abuela han tenido cáncer de mama, porque puede ser una señal de alerta.

Entre los factores hereditarios que podrían aumentar el riesgo se encuentran ciertos cambios genéticos (variantes o mutaciones) heredados de uno de los padres. La Clínica Mayo advierte que, aunque las variantes hereditarias de los genes BRCA1 o BRCA2 se asocian con un mayor riesgo de cáncer de seno y de ovario, también pueden aumentar el riesgo de cáncer de próstata.

La Clínica Mayo también señala que quienes han sufrido otro tipo de cánceres, como el llamado síndrome de Lynch (un tipo de cáncer colorrectal), una afección causada por cambios genéticos heredados, tienen un mayor riesgo de padecer varios tipos de cáncer, incluido el de próstata.

En cuanto al estilo de vida, García refiere que la obesidad, el sedentarismo y una dieta rica en carnes procesadas y grasas saturadas podrían aumentar la posibilidad de sufrir este tipo de cáncer. Sin embargo, indica que evitar estas situaciones puede reducir el riesgo de sufrir cáncer, pero no lo previene al 100%.

Síntomas y diagnóstico

Normalmente, en etapas iniciales, no se presentan síntomas. Sin embargo, entre las señales a las que se debe prestar atención se encuentra la hipertrofia prostática (agrandamiento de la próstata), que provoca dificultad para orinar, chorro urinario delgado y tener que levantarse por la noche a orinar. Aunque este agrandamiento no necesariamente es síntoma de cáncer prostático, sí es necesario prestarle atención. Otra señal de alarma que menciona García es presentar sangre en la orina o en el semen. A esos síntomas, Ozambela añade tener dificultad con las erecciones e indica que cualquiera de estas señales debería ser motivo para visitar al médico especialista.

El jefe de cirugía del Incan expresa que, cuando ya hay metástasis, se presentan dolores de huesos y espalda.

El diagnóstico debería buscarse cuando aún no hay síntomas, idealmente antes de los 50 años. Ozambela señala que lo ideal es a los 45 años como promedio y a los 40 si hay antecedentes familiares.

El primer paso para un diagnóstico es realizar un examen de sangre que sirve para medir el antígeno prostático específico (PSA). “Estos tipos de exámenes se miden en nanogramos (ng/mL). Un nanogramo equivale a la milmillonésima parte de un gramo”, explica el doctor García. La American Cancer Society apunta: “Para la mayoría de los hombres sin cáncer de próstata, los niveles de PSA en sangre son menores de 4 ng/mL. Cuando aparece el cáncer de próstata, el nivel de PSA suele ser mayor de 4. Sin embargo, un nivel por debajo de 4 no garantiza que un hombre no tenga cáncer”.

El otro examen que debe realizarse es el tacto rectal, que permite al médico detectar si hay un cambio o nódulo en la próstata, ubicada debajo de la vejiga y por delante del recto.

El doctor García explica que, si ya se tienen sospechas de cáncer, se puede realizar una resonancia magnética o un ultrasonido prostático. Uno de los avances más recientes en Guatemala es la resonancia multiparamétrica, que permite ver la próstata y el estado de sus bordes y vesículas seminales.

Posteriormente, se puede realizar una biopsia prostática, que usualmente se practica en sala de operaciones, dirigida por ultrasonido. “Vamos a utilizar una aguja que va a sacar tejido que se va a dar a un patólogo y nos va a tratar de decir si es benigno o es un adenocarcinoma”.

“El patólogo tiene aquí un papel muy importante porque nos va a indicar las diferenciaciones a través de la escala de Gleason (que mide la agresividad del cáncer). Es decir que nos va a indicar si es un tumor enojado, intermedio o tranquilo”, explica García.

Tratamientos disponibles

El avance de la enfermedad, la edad y la salud general del paciente deben tomarse en cuenta al momento de evaluar qué tipo de procedimientos deben seguirse. Uno de los tratamientos más conocidos es la cirugía prostática, que extirpa total o parcialmente la próstata. En Guatemala se cuenta con opciones para realizar las operaciones de manera abierta o por laparoscopia. Entre las complicaciones de la cirugía está la posibilidad de afectar los nervios y la continencia urinaria.

García asevera que no todos los pacientes son candidatos a un procedimiento quirúrgico. “Si tiene el antígeno prostático muy elevado ya no es indicada la cirugía porque la posibilidad de que el cáncer ya esté afuera (haya metástasis) de la próstata es muy alta. Entonces, se va a exponer al paciente a un proceso quirúrgico intenso, riesgoso y con muchas complicaciones”.

La segunda opción que plantea García es el bloqueo androgénico total, que impide la producción de testosterona. “El cáncer de próstata se alimenta de la testosterona, por lo que la forma de manejarlo es ‘quitarle la comida’”, ilustra el profesional del Incan, quien subraya que hay diversas maneras de realizar ese bloqueo y puede ser por medio de inyecciones, pastillas o una cirugía en el área hormonal del testículo que produce la hormona, entre otros.

Otra opción de tratamiento que puede aplicarse cuando el cáncer está localizado solo en la próstata es la radioterapia, cuyo objetivo es destruir las células cancerosas.

Cuando ya hay metástasis en las vesículas seminales, el retroperitoneo o el pulmón, por ejemplo, se indica un proceso intenso de quimioterapia. “Las quimioterapia son medicamentos que se inyectan en la vena, a través de taxanos (que impiden el crecimiento celular al impedir la división de las células) que van a tratar de controlar la enfermedad sistémica”, describe García.

Cirugía robótica: opción para etapas iniciales

Entre los avances que ya se aplican en distintos países se encuentra la cirugía robótica, cuyas principales ventajas son ofrecer procedimientos cada vez más precisos y mínimamente invasivos. En el caso de los tumores del aparato genitourinario, esta tecnología representa una evolución en la práctica quirúrgica, al permitir a los especialistas acceder con mayor precisión a áreas anatómicas complejas mediante pequeñas incisiones, lo que favorece una recuperación más rápida de los pacientes.

La cirugía robótica permite al cirujano operar con una visión tridimensional ampliada y un alto nivel de precisión mediante brazos robóticos controlados completamente por el especialista. Esta tecnología facilita el acceso a zonas anatómicas complejas y favorece una extirpación más precisa del tejido afectado.

´La cirugía robótica puede ser una opción para los pacientes en las primeras etapas de cáncer de próstata. (Foto Prensa Libre: Cortesía Baptist Health de Miami)

Entre los beneficios de este procedimiento se encuentra la posibilidad de realizar incisiones más pequeñas, una menor pérdida de sangre durante la cirugía, menor riesgo de infección, menos dolor posoperatorio, cicatrices de menor tamaño, estancias hospitalarias más cortas y una recuperación más rápida, lo que permite que muchos pacientes retomen sus actividades cotidianas en menos tiempo cuando el procedimiento está clínicamente indicado.

Ozambela afirma que esta tecnología comenzó a desarrollarse hace unos 15 años. Desde entonces, “se ha avanzado mucho en muchas áreas: los instrumentos y las imágenes que utilizamos para diagnosticar y planear los tratamientos son mucho más sofisticados. La tecnología nos permite no solo planear el tratamiento, sino también monitorearlo en vivo”.

Explica que la plataforma más avanzada salió hace cerca de un año y está disponible en el hospital Baptist Health de Miami y en países de Europa, Asia y Latinoamérica, como Brasil. Acota que el tratamiento es una opción para pacientes que cumplen con criterios específicos: “Son pacientes con cáncer localizado y de riesgo bajo o intermedio”, es decir, en las primeras etapas.

“Es un procedimiento no invasivo que se hace bajo anestesia general”, asegura. Explica: “Cuando el paciente está durmiendo se introduce dentro del recto un instrumento que tiene dos funciones: uno es tomar ultrasonido de la próstata, que se usa mientras estamos programando la operación. Lo segundo es dar un tratamiento que es un ultrasonido de alta frecuencia en lugares muy específicos. En donde se aplica el tratamiento, el tejido llega a 90° grados. Se va quemando, pero es un área muy enfocada. El procedimiento dura entre 45 minutos y una hora”, describe.

El instrumento es robótico y cuenta con tecnología avanzada. Cuando se programan la operación y el tratamiento, se mueve de forma automática y se guía de acuerdo con la anatomía del paciente. Una de sus ventajas es que no requiere una operación grande.

Una de las ventajas de este tipo de procedimiento es que no requiere hospitalización. “El paciente se va a su casa el mismo día, no tiene dolores, ni náuseas y los síntomas secundarios son mínimos”, asegura Ozambela.

El proceso posoperatorio incluye el uso de un catéter durante una semana, período en el que se dificulta ir al baño. “Los otros efectos secundarios que típicamente se ven con radioterapia y cirugía no los vemos”, asevera el especialista.

Si un paciente guatemalteco que cumpla los criterios desea acceder a este tipo de procedimientos en Baptist Health, existen protocolos que deben seguirse. Maceli Abascal Chavarría, gerente de país de Baptist Health, explica: “Aquí yo trabajo con médicos que son quienes refieren a los pacientes y también con corredores de seguros. Guiamos al paciente para que llene formularios. También vemos reportes médicos e imágenes que se trasladan a Miami. A partir de entonces se busca al médico idóneo para el paciente”. La representante también expone que hay un departamento de hospitalidad en Miami para atender al paciente.

----

ESCRITO POR: