Por la libertad

¿Quién decide por usted?

Hoy en día, los gobiernos están metidos en todo, regulando la vida de los ciudadanos en forma coercitiva.

¿Cuál debería ser la función de un gobierno? Si bien hay un abanico de respuestas, lo fundamental debería ser proteger los derechos individuales e impartir justicia. Robert Nozick, en su libro Anarquía, Estado y utopía, defendía un Estado mínimo y desarrolló su teoría de la titularidad, según la cual la justicia depende de cómo se adquieren legítimamente los bienes, cómo se transfieren voluntariamente y cómo se rectifican las injusticias cuando alguien ha violado los derechos de otro. En términos sencillos: el que la hace, la paga. Si yo causo un daño a alguien, debo resarcir ese daño.

Está claro que no todo tiene que ser coercitivo. Una sociedad civilizada utiliza más la persuasión que la coerción.

Si bien los gobiernos nacieron para que las poblaciones se protegieran contra ataques de invasores y para impartir justicia entre sus miembros, con el tiempo fueron adquiriendo más atribuciones que ya no tenían que ver con su fundamento. Hoy en día, los gobiernos están metidos en todo, regulando la vida de los ciudadanos en forma coercitiva. La esencia del gobierno es la coerción. En la medida en que van adquiriendo poder coercitivo, los gobernantes se vuelven arrogantes e imponen a la población lo que ellos consideran que le conviene. La libertad se va perdiendo poco a poco. Cuando nos damos cuenta, ya es demasiado tarde.

Una sociedad en la que se espera todo del gobierno es una sociedad de esclavos. La coerción pasa a dominar en vez de la persuasión, y los individuos dejan de hacer elecciones por sí mismos. No les queda otra que obedecer o sufrir las consecuencias. La coerción es necesaria para forzar a quienes han causado un daño a otras personas a resarcirles ese daño. Está claro que no todo tiene que ser coercitivo. Una sociedad civilizada utiliza más la persuasión que la coerción.

En la medida en que las sociedades van volviéndose más ricas, muchas personas le piden al gobierno que haga más cosas que ellas mismas pueden y deben hacer. Se pierde la libertad y, con ella, la responsabilidad. La sociedad pierde su fundamento moral, que radica en la libertad del individuo.

En Guatemala, así como en algunos países del mundo, se está forzando el uso del etanol en la gasolina. Los argumentos son varios, pero ninguno es suficientemente claro ni válido para tomar una decisión que fuerce el uso del etanol en los combustibles. Sin embargo, el gobierno se ha empecinado en forzar a los consumidores a utilizar gasolina con un 10% de etanol, les guste o no. No hay opción.

¿Cuál hubiera sido la solución que no afectara la libertad de los habitantes del país? El uso libre y voluntario de la gasolina que cada consumidor quisiera utilizar. Eso implicaría bombas expendedoras de gasolina con etanol al lado de otras que no contengan etanol. El consumidor podría escoger cuál utilizar en su automóvil. De hecho, algunos vehículos antiguos, como los de colección o aquellos con más de 20 años, pueden sufrir daños debido a que sus mangueras y otros componentes pueden no estar adaptados para el uso de gasolina con etanol. ¿Va el gobierno a resarcir el daño que cause a estos vehículos? No lo hará. Es una medida coercitiva mediante la cual perdemos parte de nuestra libertad.

Cuando a alguien se le ocurre imponer una ley porque considera que el mundo estará mejor con esa ley que sin ella, perdemos libertad. Recuerdo el caso de Nueva York durante la administración del alcalde Michael Bloomberg. Las autoridades aprobaron una regulación que pretendía limitar a 16 onzas el tamaño de ciertas bebidas azucaradas vendidas en restaurantes, cines y otros establecimientos. La medida fue impugnada y finalmente invalidada por los tribunales.

Como escribió Wendell Phillips, en una frase que frecuentemente se atribuye a Thomas Jefferson: “La vigilancia eterna es el precio de la libertad”.

ESCRITO POR:

Ramón Parellada

Empresario. Catedrático universitario. Director del Centro de Estudios Económico-Sociales (CEES).