Pluma invitada
¿Antes era mejor?
Cuando la política se basa en ponerle límites al gobierno y resguardar las libertades ciudadanas, las cosas van bien.
¿Alguna vez escuchaste a tus abuelos hablar sobre cómo antes era posible ahorrar, ya que “las cosas eran más baratas en sus tiempos” y que: “años atrás se podía vivir mejor, con menos dinero”? Bueno, si las anécdotas de antaño te han puesto a reflexionar sobre cómo la vida se ha puesto tan cara en los últimos años, en comparación con unas cuantas décadas atrás, este artículo es para ti.
Devolvamos el valor al dinero retornando al patrón oro clásico.
Debemos entender que todo fenómeno de la economía, responde a decisiones políticas, las cuales pueden generar efectos positivos o nocivos para una sociedad. Cuando la política se basa en ponerle límites al gobierno y resguardar las libertades ciudadanas, las cosas van bien, cuando se orienta a entrometerse en esferas privadas de los ciudadanos los efectos entonces, terminan siendo negativos indudablemente.
Hace muchos años la economía respondía al sistema de gobierno limitado, había mercados libres, las esferas privadas de la sociedad estaban en manos de sus agentes naturales, es decir: los ciudadanos, y existían instituciones sanas, como la del Patrón Oro Clásico, que resguardaba el valor de la moneda al anclarla al precio del oro y evitar así su manipulación por parte de los políticos. Esto hacía que la gente tuviese poder de compra, confianza y estabilidad económica.
La gestión bancaria no es una función propia ni natural del gobierno, tampoco lo es la emisión del dinero, el otorgar créditos o administrar los ahorros de los ciudadanos. Todas estas son funciones privadas de las personas, que lamentablemente han sido usurpadas por los estatistas con el pasar de los años. Desde 1848 con la aplicación del quinto punto del Manifiesto Comunista de Marx y Engels, en cuanto a la centralización de la banca y el crédito, la creación de la Reserva Federal en 1913, la fundación del Banguat entre 1945 y 1946 (en el caso de los guatemaltecos) y el abandono definitivo del Patrón Oro a partir de 1971, se han venido dando conquistas del estatismo, las cuales han debilitado el dinero a nivel global, nos han dejado sin soberanía monetaria y nos han hecho perder poder de compra.
Sin mencionar que, con la desvinculación del oro, las monedas de la mayoría de países, buscaron “refugiar su valor” casi obligatoriamente en el dólar y posteriormente en el petrodólar, dinero de papel, bajo un patrón fiduciario, que no solo, no es verdadero respaldo para nuestras monedas, sino que además, nos ata a los disparates financieros de Washington provocando así inflación e inestabilidad.
En antaño, el dinero tenía valor real, respaldo metálico, y no estaba a merced de la manipulación de los políticos, eso hacía que la gente tuviese la capacidad de comprar más y de mejor calidad, se podía ahorrar e invertir libremente. El gobierno limitado demandaba presupuestos justos y limitados. En otras palabras, ¡se vivía mejor! Y no es que la gente viviera con menos dinero en su bolsillo, era que la moneda tenía más valor que la de ahora.
Si queremos que nuestra moneda vuelva a permitirnos poner en marcha nuestros proyectos de vida, tenemos que comenzar por cambiar el sistema político y económico de nuestros países, derogar cientos de leyes malas para ponerle límites al gobierno y en simultáneo devolver atribuciones, poderes y recursos a la ciudadanía, cerrar la banca central (i.e. Banguat) y retornar al Patrón Oro Clásico para dotar a nuestros billetes y monedas de un valor intrínseco, respaldado en metal y no en la discrecionalidad del gobernante de turno. Solo así nuestra moneda podrá recuperar su valor real.