Escenario
Bandas escolares: de la formación musical a las celebraciones de Independencia
Las agrupaciones escolares tienen antecedentes en las bandas militares del siglo XIX y, con el tiempo, pasaron a formar parte de las actividades educativas y de los desfiles de Independencia.
Alumnas que integran la banda del Colegio el Rosario, son lideradas por la Comandante General. Fotografía Prensa Libre: Oscar Vásquez Mijangos
Cada septiembre, las bandas escolares recorren las calles durante las celebraciones de Independencia. En 2026, el Desfile Cívico Escolar inició en la 7 avenida y 18 calle de la zona 1, continuó hacia la Plaza de la Constitución y el Paseo de la Sexta, y finalizó en el Parque Jocotenango. Durante el recorrido participaron bandas tradicionales, latinas y marching bands, según el Ministerio de Gobernación.
La presencia de estas agrupaciones en el espacio público es resultado de un proceso que comenzó antes de que las bandas escolares adquieren la forma con la que se conocen actualmente. Sus antecedentes se encuentran en la música militar del siglo XIX. La investigación publicada por Prensa Libre sobre cómo nacieron las bandas escolares en Guatemala documenta que en 1879 el Gobierno liberal comenzó a organizar desfiles escolares y que el primero recorrió el trayecto entre el Parque Central y el Templo de El Calvario. En ese momento, los establecimientos todavía no contaban necesariamente con sus propias bandas, por lo que agrupaciones militares acompañaban las actividades.
De las bandas militares a los centros educativos
La relación entre la música y la formación estudiantil se desarrolló de manera gradual. De acuerdo con el historiador Aníbal Chajón, citado en la investigación de Prensa Libre, los instrumentos eran costosos y, al principio, los establecimientos dependían de las bandas militares para acompañar los desfiles. Con el tiempo algunos colegios comenzaron a adquirir sus propios instrumentos y a formar agrupaciones.
Para Mauricio José Chaulón Vélez, historiador y antropólogo e investigador académico de la Escuela de Historia de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), este proceso también debe entenderse desde la relación entre las bandas y los símbolos nacionales. Explica que la práctica se generalizó alrededor de una idea de patria y de nación construida mediante actos cívicos. Desde esa perspectiva, la banda incorpora una serie de elementos relacionados con la disciplina, la formación y la representación del sujeto patriótico.
El investigador identifica en esa configuración un eje de militarismo debido a que los integrantes reproducen elementos asociados con la figura del soldado. La formación, la manera de marchar, los comandos y la organización del grupo que mantienen según su interpretación, parte de dicha referencia.
La Universidad Da Vinci de Guatemala, en su artículo sobre las bandas marciales, también señala que las bandas escolares estuvieron vinculadas inicialmente con las fuerzas armadas y que su configuración tiene relación con los grupos musicales que acompañaban a los soldados durante las marchas. La institución indica que las agrupaciones antes conocidas antes conocidas como bandas de guerra cambiaron su denominación después de la Firma de la Paz de 1996, en el contexto de la promoción de una cultura de paz.
Las bandas como parte de los colegios
La investigación de Prensa Libre documenta que en 1930 se registró un evento en el que participaron tres bandas escolares: las del Colegio San José de los Infantes, el Instituto de Señoritas Belén y el Colegio San Sebastián. A partir de ello, otras instituciones del país iniciaron a desfilar con bandas propias.
Chaulón considera que esta práctica terminó convirtiéndose en una forma de conocimiento que se transmite dentro de los propios grupos. No obstante, señala que para explicar esa transmisión es más preciso hablar de endoculturación donde los patrones culturales pasan de generación en generación por medio de la memoria y distintos recursos. En el caso de las bandas, ese aprendizaje puede reproducirse por medio de la práctica, los conocimientos transmitidos por personas con más experiencia y recursos actuales como los videos.
La salida al espacio público
En 1879, los primeros desfiles escolares ya representaban una salida de los estudiantes al espacio público, aunque la participación musical aún dependía, en parte, de las agrupaciones militares. Posteriormente, los establecimientos comenzaron a formar sus propias bandas y estas adquirieron presencia en los recorridos.
Para Chaulón, esta ocupación del espacio público también contribuye a que determinados códigos se vuelvan reconocibles y posteriormente se reproduzcan como parte de una práctica social. Además, expone que existe una relación entre la hegemonía de determinados patrones militares y su permanencia dentro de las bandas. Afirma que la práctica llega a convertirse en una “práctica ya instalada”, en la que determinados elementos estéticos, sonoros y de organización se mantienen porque han sido incorporados a la forma en que se entiende una banda.
Esta reproducción también puede analizarse dentro de la manera en que se construyen los significados de las celebraciones del Día de la Idependencia. En el artículo de, Desviaciones históricas en torno a la Independencia de Guatemala (2026), Chaulón señala que algunas representaciones de esta fecha han llegado a convertirse en mitos utilizados para construir una identidad nacional y un sentido de pertenencia. Su análisis se refiere a otras prácticas de las Fiestas Patrias, pero permite observar cómo determinados símbolos y actos pueden adquirir significados además del hecho histórico que conmemoran.
En el caso de las bandas, esta relación se observa en la permanencia de elementos que vinculan la música, la formación de los estudiantes, el espacio público y los actos cívicos. Desde la interpretación de Chaulón, estos códigos forman parte de una práctica que se reproduce y se incorpora a la manera en que se celebra la patria.
Las bandas en las celebraciones patrias
Actualmente, las bandas forman parte de los actos vinculados con las celebraciones de Independencia. El Ministerio de Gobernación registró en 2026 la participación de bandas tradicionales, latinas y de marching band en el Desfile Cívico Escolar.
Para Johan Pich, profesor de música e integrante de la Banda Sinfónica Marcial de Guatemala, la preparación de una banda para estas fechas implica un proceso que involucra a estudiantes, instructores e instituciones. Indica que existen agrupaciones que preparan su repertorio principalmente para el 15 de septiembre y otras que mantienen entrenamiento durante todo el año, las cuales también participan en competencias y presentaciones. En su caso, señala que la preparación incluye trabajo musical y físico.
“Les cambia la vida”, comenta al referirse a la experiencia de los estudiantes dentro de una banda. Además, explica que el proceso no se limita al resultado musical, pues también implica formación, responsabilidad y pertenencia al grupo.
Pich señala que, sin embargo, la preparación enfrenta dificultades como la falta de recursos e instrumentos como uno de los problemas que pueden limitar la participación de algunos estudiantes. También menciona casos en los que los integrantes deben trabajar con uniformes antiguos o asumir costos relacionados con la actividad.
Lo que se trasmite entre generaciones
La continuidad de las bandas no depende únicamente de los instrumentos o del repertorio. Pich explica que cada agrupación desarrolla prácticas propias que se mantienen entre sus miembros.
“Lo que realmente se transmite de generación en generación es esa mística”, afirma.
En su agrupación, los integrantes con más de un año de experiencia, conocidos como “veteranos” o “vets”, pueden orientar a quienes recién ingresan. Entre las prácticas que se enseñan están las posiciones, los comandos de voz y la manera de mantener la postura durante una presentación. El profesor explica que un integrante con mayor experiencia puede observar a un nuevo miembro y corregirlo durante los ensayos; así, parte del conocimiento se transmite directamente entre estudiantes.
También considera que no todas las bandas mantienen los mismos procesos de preparación técnica, ya que este sistema posee diferencias entre agrupaciones debido a que algunos conocimientos se aprendan de manera empírica y posteriormente se trasmiten de la misma forma.
Uniformes, música y movimiento
La simbología de las bandas también se encuentra en los elementos que las componen. El uniforme, los instrumentos, la formación, los movimientos y la música forman parte de una presentación en la que los estudiantes actúan de manera coordinada.
Para el integrante de la Banda Sinfónica Marcial, ponerse el uniforme también forma parte del proceso de preparación y disciplina. La presentación pública exige que los integrantes mantengan una posición, sigan comandos y coordinen sus movimientos mientras interpretan el repertorio.
Asimismo, la relación con los espacios adquieren importancia, así como los instrumentos y repertorios que demuestran singularidad entre las agrupaciones. La Universidad Da Vinci remarca que las bandas escolares, marciales, latinas, entre otras, se diferencian en su instrumentación y en la manera en que se presentan. Por ejemplo, las bandas latinas, incorporan ritmos y coreografías, mientras que en las marciales tienen una composición de instrumentos de viento y percusión que los diferencia.
La presencia de las bandas en las celebraciones de Independencia es resultado del proceso que comenzó con la incorporación de la música a los desfiles escolares, continuó con la formación de agrupaciones dentro de los establecimientos y se consolidó mediante la transmisión de conocimientos y prácticas entre generaciones.
En ese recorrido, una actividad vinculada con la formación de los estudiantes pasó a ocupar las calles y a integrarse a las celebraciones de Independencia. En 2026, las bandas tradicionales, latinas y marching bands volvieron a participar en el Desfile Cívico Escolar con distintas formas de organización, repertorios y elementos de presentación. A pesar de que cada agrupación posee características propias, su presencia en esta fechas mantiene el vínculo entre la práctica estudiantil y una expresión cultural que forma parte de la manera en que se celebra el Día de la Independencia de Guatemala.





