Liberal sin neo

Se hará más, pero de lo mismo

El arte del gasto público es concentrar beneficios y disipar los costos.

El proyecto de presupuesto de ingresos y gastos del gobierno para el próximo año ya está en manos del Congreso. El público en general se entera a lo lejos de que el proceso está en marcha. Los más interesados son precisamente los que tienen intereses: funcionarios, diputados, contratistas, proveedores y beneficiarios formales e informales. Sigue un intenso proceso de negociación y transacción con bancadas y diputados, carísimo, para conseguir la aprobación en el Congreso. Todos estos actores están atentos a minuciosidades y rubros particulares, casi invisibles, enterrados, para el público que paga las cuentas. Es el arte del gasto público; concentrar beneficios y disipar los costos.

Tras una cuidadosa evaluación, vamos a cerrar esto porque no funciona.

Abundan las promesas. En el documento que el Ejecutivo entrega al Congreso, el presidente Arévalo señala que “la transparencia, la rendición de cuentas y el uso responsable de los recursos públicos constituyen principios esenciales en la elaboración del Proyecto de Presupuesto”, y asegura que “se han incorporado mecanismos orientados a fortalecer la gestión pública, mejorar los procesos de control y favorecer una administración eficiente, íntegra y transparente”. Es posible que él crea que estas afirmaciones son verdaderas y se harán cumplir; quienes las redactaron probablemente son más cínicos y calculan que es indispensable incorporarlas al texto.

El proyecto de presupuesto está repleto de frases aspiracionales sobre los magníficos logros que se obtendrán. La metodología, que tiene detrás una orquesta de complejidad y planificación, produce copy paste con aumento; se hará más, pero de lo mismo. Lo que no contiene el presupuesto es la intención de eliminar programas y dependencias que no producen resultados que justifiquen las decenas o cientos de millones que se le asignan. Es impensable concluir que, tras una cuidadosa evaluación, vamos a cerrar esto porque no funciona. Un principio del gasto público es que raramente abandona territorio que ha ocupado.

Se presenta un presupuesto 2027 de Q192 mil millones, con la frente en alto y medallero de aspiraciones adornando el pecho. Por supuesto que privilegia la educación, la salud, la seguridad, la justicia, la inversión en infraestructura y el bienestar de todos. Fortalece, promueve, impulsa y desarrolla.

El proyecto de 2026 asignó Q235 millones a la Comisión Presidencial por la Paz y los Derechos Humanos, Q398 millones a la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia, Q45 millones a la Secretaría Presidencial de la Mujer y Q257.7 millones a la Secretaría de Obras Sociales de la Esposa del Presidente. La Procuraduría de los Derechos Humanos recibió un aporte de Q245 millones, confirmando que ha pasado de la infancia a ser un feudo adulto.

En el proyecto 2027, las secretarías y otras dependencias del Ejecutivo reciben aumento de 32.5%. Las obligaciones del Estado a cargo del tesoro aumentan Q12.4 mil millones, o 20%, incluyendo el rubro “otros aportes del Estado” que se disparó de Q1.6 mil millones en 2026 a Q11.2 mil millones para 2027. El aumento en la deuda es considerable; para financiar el déficit, se proyecta la colocación de bonos por Q42.8 mil millones, que equivale a un aumento de casi 84% sobre 2026, mientras el financiamiento interno neto aumenta 34%.

Esta obra se ha puesto en escena muchas veces. En el teatro, una farsa es “una forma dramática o subgénero de la comedia caracterizado por llevar las situaciones y los personajes al grado de la exageración, el absurdo y la caricatura”. Del latín farcire, que significa “rellenar”. Menos mal que el presupuesto no es teatro, tan solo es realidad.

ESCRITO POR:

Fritz Thomas

Doctor en Economía y profesor universitario. Fue gerente de la Bolsa de Valores Nacional, de Maya Holdings, Ltd., y cofundador del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN).

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