Pluma invitada
Innovar hoy para nutrir mañana
La innovación solo genera un impacto real cuando se traduce en proyectos concretos.
El hambre no es inevitable y una mejor nutrición es posible. El mundo dispone de capacidades, instrumentos y tecnologías necesarios para garantizar la seguridad alimentaria y nutricional de todas las personas.
El desafío es transformar este potencial de conocimiento en soluciones innovadoras que mejoren la producción de alimentos nutritivos, amplíen su acceso y fortalezcan los medios de vida y la resiliencia de las familias.
Pero ¿cómo pasar de la propuesta a la acción? Primero, se requiere voluntad política al más alto nivel y una articulación institucional eficaz que conecte los programas con las necesidades de los territorios y promueva la colaboración entre el Gobierno, la sociedad y la cooperación internacional.
Guatemala dio un paso importante en 2005 al establecer un marco legal e institucional para la Seguridad Alimentaria y Nutricional (SAN). Sin embargo, dos décadas después, la desnutrición crónica continúa siendo un desafío nacional, a pesar de haber reducido su prevalencia, del 49% en 2005 al 42% según la última Encuesta Nacional de Desarrollo en Salud. Estos datos ponen en evidencia la importancia de acelerar los avances en la seguridad alimentaria y nutricional.
Para ello, desde la FAO promovemos un enfoque de sistemas que permite tomar decisiones más acertadas, al mostrar cómo se relacionan todas las partes del sistema. Esto ayuda a desenvolverse mejor en contextos complejos, a utilizar los recursos de forma más eficiente y a identificar oportunidades claves de cambio, generando soluciones que contribuyen simultáneamente a múltiples objetivos. De poco sirve un proyecto productivo si no se cuenta con agua en los hogares, energía eléctrica e infraestructura vial que funcionen como entornos habilitantes de la inversión productiva.
Otra propuesta para superar los desafíos que nos plantean el hambre y la malnutrición se basa en lograr que las soluciones innovadoras lleguen y sirvan a quienes las necesitan, y sean capaces de atraer inversiones que impulsen sistemas agroalimentarios más inclusivos, eficientes y sostenibles.
El Día Mundial de la Alimentación y su llamado a “Innovar hoy para nutrir mañana” nos recuerdan que el desafío es lograr que las innovaciones de hoy se traduzcan en soluciones sostenibles.
La innovación solo genera un impacto real cuando se traduce en proyectos concretos, articulados entre las instituciones y adaptados a las realidades de los territorios. En Guatemala, ya hay ejemplo de iniciativas innovadoras:
La alianza entre el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (Maga), el Instituto de Ciencia y Tecnología Agrícolas (Icta), la FAO y otros actores del sector agrícola impulsa el programa Mapeo de Suelos para Sistemas Agroalimentarios Resilientes en Centroamérica (SoilFER). Como parte de esta iniciativa, se instalaron sensores de neutrones por rayos cósmicos en el oriente del país, que permiten medir la humedad del suelo y generar información para aprovechar mejor el agua y otros recursos agrícolas.
Asimismo, se recolectaron siete mil 932 muestras de suelo a nivel nacional, que serán analizadas en el laboratorio de suelos del Icta para determinar parámetros asociados a su fertilidad. Esta información permitirá elaborar mapas y formular recomendaciones de fertilización adaptadas a las condiciones de cada territorio.
Otra iniciativa innovadora desde las parcelas: la observación y la recopilación de información permiten encontrar mejores formas de producir. En esta línea, se está implementando la Zonificación Agrícola del Riesgo Climático (Zarc), una herramienta que integra datos del clima, los suelos y las necesidades de los cultivos para identificar, en conjunto con los propios productores, las épocas de siembra de menor riesgo y ayudarlos a planificar su producción.
Estos dos ejemplos muestran que innovar no significa únicamente desarrollar nuevas tecnologías, sino también transformar el conocimiento en decisiones, servicios e inversiones que respondan a las necesidades de quienes producen nuestros alimentos.
En este sentido, el Día Mundial de la Alimentación que se celebra este mes, y su llamado a “Innovar hoy para nutrir mañana”, nos recuerdan que el desafío es lograr que las innovaciones de hoy se traduzcan en soluciones sostenibles. Guatemala está transitando con éxito en esta senda.