Liberal sin neo

Un hilo conductor

Algunas coincidencias bizarras

En el espacio de 20 días ocurrieron dos hechos violentos de alto impacto en Guatemala, aparentemente sin relación entre ellos. El primero fue la matanza de ocho personas en Huité, Zacapa, el domingo 27 de septiembre y el segundo, el asesinato de Juan Francisco Solórzano Foppa y Gustavo Adolfo Aguilar Gamarro en el Campo Marte de la Ciudad de Guatemala, el sábado 17 de octubre. No se ve o percibe consonancia entre estos incidentes trágicos. Sucedieron en fechas y lugares diferentes y no parece haber vínculo entre las víctimas de Huité y el Campo Marte; la interrogante es si existe algún hilo conductor entre ambos sucesos.


Hay un supuesto que marca una diferencia significativa en los dos hechos violentos. En el caso de Huité, no ha surgido una explicación del motivo detrás de los asesinatos, qué tenían en común las víctimas —aparte de encontrarse en Huité esa tarde—, si eran parte de algún grupo, categoría u oficio. ¿Eran todos enemigos o competidores de alguien; representaban peligro o amenaza? Por la información que se conoce, no hay un elemento que ate a las víctimas y más parece que simplemente estaban en el lugar equivocado a la hora funesta. Se desconoce quiénes cometieron estos crímenes y tampoco se sabe por qué fueron asesinadas específicamente esas personas; serían víctimas “aleatorias”.


Hay indicios para pensar que el asesinato de Solórzano Foppa fue con dedicatoria, que buscaban matarlo específicamente a él. Por conocimientos que tenía, algo que dijo o podría decir, señalamientos que hizo, personas a las que persiguió, justa o equivocadamente, o por lo que se temía que hiciera o representara en el futuro. En diferentes sentidos, podría representar una amenaza para personas o grupos particulares. Las balas eran para él; tenía enemigos.

No se ve o percibe consonancia entre estos incidentes trágicos.


En ambos casos, Huité y el Campo Marte, todas las víctimas mortales fallecieron por impactos de bala. Este es un elemento en común en ambos sucesos, pero no aporta sustancia para relacionarlos. Por otra parte, en el caso de Huité, el Inacif informó que Mario René Romero Díaz y Carlos Donato Paiz Mate, fueron acribillados en el campo de futbol. Juan Carlos Pedroza Agustín era un empleado de la Municipalidad que iba caminando por el campo de futbol cuando lo encontraron los disparos y murió en el lugar. Solórzano Foppa y Aguilar Gamarro fueron abatidos en una cancha de futbol en el Campo Marte. Esta es una coincidencia bizarra, probablemente irrelevante, y es difícil conjeturar que el futbol o canchas deportivas guarden relación con los hechos o aporten alguna explicación sobre los motivos e identidad de los criminales.


Hay un hilo conductor entre ambos sucesos. Tanto en Huité como en el Campo Marte, de alguna manera arcana, figuran las fuerzas de seguridad. En el primer caso, elementos y equipos del Ejército aparecen en los hechos, en el perímetro o directamente en el lugar, según diferentes testigos y versiones. La presencia de elementos del Ejército está rodeada de misterio. En el segundo caso, inicialmente causó asombro la rapidez con la que elementos de la PNC capturaron a los hermanos Choc Toz y más insólito aún cómo pronto fueron liberados por un juez por falta de mérito. La historia se volteó cuando, a raíz de inconsistencias, fueron detenidos siete agentes de la PNC, incluido un comisario y un inspector, por supuestamente haber realizado una detención irregular y fabricar cargos falsos. El tema del arma que fue plantada en la mochila de Choc Toz y el papel que jugaron los agentes de la PNC están rodeados de misterio.


Lo que se ve es obvio, pero enigmático.

ESCRITO POR:

Fritz Thomas

Doctor en Economía y profesor universitario. Fue gerente de la Bolsa de Valores Nacional, de Maya Holdings, Ltd., y cofundador del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN).

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