IDEAS
Oportunidad perdida
Se ha perdido una gran oportunidad de empezar a corregir las cosas y ponerle un alto a la corrupción. Esa oportunidad estaba en la aprobación de un presupuesto, en el cual se redujeran las opciones disponibles a los corruptos para robar y se ordenaran bien las prioridades para asignarle más fondos a la seguridad y la justicia; sin embargo, los diputados se hicieron de la vista gorda y aprobaron un presupuesto tan corrupto y mal priorizado como cualquiera que han tenido los ladrones del PP y de todos los partidos anteriores. Pero la responsabilidad de esta oportunidad perdida no es solo de los pícaros políticos, es también de todos aquellos que dicen rasgarse las vestiduras por la corrupción, pero a la hora de la hora ni pío dijeron para presionar a los diputados a reducirla en el presupuesto.
Hay que entender que los políticos harán chinche todos los recursos que puedan, mientras no sufran las consecuencias de hacerlo. Se abstienen de cometer alguna ilegalidad o robarse cuanto dinero puedan solamente cuando ven la posibilidad de que sus fechorías sean descubiertas y hechas públicas, o peor aún, cuando sienten que pueden ser perseguidos penalmente por sus acciones. Por su “buena voluntad” no van a dejar de apropiarse del dinero de los tributarios.
De allí la importancia de mantener la presión en contra de sus potenciales fechorías para mantenerlos en línea y evitar que abusen de su posición. Y esa es una labor que no acaba nunca. No podemos decir que ya fue suficiente lo que hicimos este año en diversas manifestaciones. No podemos bajar la guardia. Si lo hacemos, los pícaros rápidamente vuelven a copar todos los lugares y vuelven a las andanzas.
En el caso particular de Guatemala, todavía falta mucho por hacer en la lucha contra la corrupción. En el presupuesto dejaron intactos los fondos para las transacciones con “comisión” en la ejecución de obra pública, para la compra de medicinas y muchos otros productos sobrevalorados para las plazas fantasmas que nunca aparecen, pero bien que les tenemos que pagar; en fin, la corrupción sigue allí, vivita y coleando.
De hecho, a pesar de todas las denuncias, demandas, capturas y acusaciones que se hicieron este año, todavía no se ha tocado el núcleo de la corrupción que está en el gasto público que se realiza principalmente a través de los ministerios y las municipalidades. En el caso de las municipalidades, ya se hicieron algunas acusaciones este año, pero todavía faltan muchísimas. En el caso de los fondos gastados en el Ejecutivo, todavía ni se ha empezado a perseguir la corrupción.
Así que no podemos cantar victoria. Ya se inició el camino, pero todavía falta la mayoría por recorrer.
Luego de la aprobación del presupuesto corrupto esta semana, creo que es poco lo que podemos hacer en las próximas semanas, así que le recomiendo que aproveche el fin de año para recargar baterías y prepararse para la lucha contra la corrupción, en la que todos debemos participar el año entrante. Recuerde que si usted no hace nada, los corruptos seguirán haciendo de las suyas. ¿Lo va usted a permitir?
P.S.: A partir de la semana entrante, mi columna aparecerá los días viernes.