SIN FRONTERAS

El último insulto

|

No soy psicólogo, pero creo no estar solo al pensar que al presidente Giammattei se le nota una personalidad que toma gusto en despreciar a otras personas. A ciertas personas, a quienes mira despectivamente. Quienes lo hayan seguido desde antes podrán dar cuenta del pasado. Yo tengo muy presente cuando, en julio, el aún novel mandatario tuvo un comportamiento totalmente inaceptable contra autoridades ancestrales en Comalapa. Esto se ha repetido contra muchos gremios e individuos. No solo es lo que dice, es también cómo lo dice. Su expresión, su tono, su semblante, tienen la capacidad de ofender, antes de siquiera decir una palabra. Es tarea presidencial ponerse en los zapatos de los otros. Pero esto, para alguien que disfruta de la prepotencia, supongo que es imposible. Y justamente eso es lo que presenciamos este viernes desde el Aeropuerto, cuando vinieron repatriadas las víctimas de una masacre en Tamaulipas. El gobierno de Giammattei, a quien le llueve crítica por su indiferencia en este caso, dio la impresión de que quizo lavar imagen con un acto digno para los deudos. Y todo iba “bien”, hasta que el presidente habló. En ese momento, ese Estado históricamente abusador contra las poblaciones desfavorecidas soltó la piel de oveja y se reveló como lo que es.

' Es tarea presidencial ponerse en los zapatos de los otros.

Pedro Pablo Solares

El viernes, una plana superior del Estado acompañó a los familiares de 16 muchachas y muchachos que fueron martirizados en México cuando iniciaban su trayecto buscando la vida que no encuentran en su país. En el pasado ha habido más tragedias de peregrinos de las que quisiéramos recordar. Y los restos de muchos regresaron a encontrar el mismo desdén oficial que los provocó a irse. Pero esta vez, Guatemala instaló una recepción protocolaria, llena de simbolismos, desde esta tierra que patenta la expulsión de su juventud como su propio modelo del futuro. Esta vez, el Estado se vistió de luto, luto mismo que fue declarado por tres días a nivel de la Nación. Parecía que Giammattei, finalmente, lograría un atino, aunque solo fuera de forma. Pero este se derrumbó cuando él habló. Hasta entonces el mensaje era apropiado. Un avión aterrizó, y de él descendieron féretros, cubiertos cada uno por un celeste y blanco pabellón. Una larga fila se hizo al costado de la pista, con sillas para los familiares, a la par de cada caja. Un sobrio edecán, con la foto del rostro de la víctima. Eran tan solo unos chicos, y el viernes regresaban a sus padres. En Twitter vi cómo un papá se tomó el pecho con la mano, como necesitando sostener su propio corazón. Era don Ricardo, de Comitancillo, junto a su hija Santa Cristina, acostada en la caja de madera.
Ella viajó queriendo pagar la operación de labio leporino de su hermanita. Los sueños más nobles fueron la intención de cada uno de ellos.

El esfuerzo por mostrar a un Estado empático cayó como una pantalla cuando habló el presidente Giammattei. Contrario a dignificar las causas nobles que buscaron los jóvenes, se sumó a la larga fila de quienes señalan a los coyotes como el problema. Como si la gente no tuviera un criterio plenamente informado. Como si la gente fuera tonta y cayera ingenua ante cualquier embuste. Dijo que los coyotes se “aprovechan de las necesidades”. Que “los engañan”, “los estafan” y “los embarcan en un viaje peligroso”. Desde su superioridad lejana, lo que le dijo a los padres es que sus hijos cayeron de ingenuos en un engaño.

Los países involucrados en el éxodo creciente, Estados Unidos incluido, han de buscar revertir esa estrategia embustera de culpar a quien solo facilita el viaje para quien escapa de donde no hay vida. Mientras eso no pase, seguiremos viendo estas personalidades bruscas incluso insultar a los deudos mientras sus hijos yacen presentes adentro de una caja de madera.
¿Hasta cuándo habrá respeto, cercanía y la más mínima empatía?

ESCRITO POR:

Pedro Pablo Solares

Especialista en migración de guatemaltecos en Estados Unidos. Creador de redes de contacto con comunidades migrantes, asesor para proyectos de aplicación pública y privada. Abogado de formación.