Editorial
NOTAS DE Editorial
Guatemala está ante un desafío sin precedentes: mejorar la competitividad real, que genera negocios, empleo e inversiones.
Solo falta ver si, con nocturnidad, el pleno le agrega una o más extremidades al engendro presupuestario superior a los Q160 millardos.
No se necesitan más préstamos, por más blandos que sean, si los recursos van al agujero negro del gasto en más burocracia.
El cuidado de la salud mental suele quedar relegado en las grandes prioridades nacionales.
Es curioso cómo surgen con pocas carreras, pero nunca les falta la de Derecho. El interés se cuenta solo.
No basta con pregonar metas económicas, hay que dar seguimiento a compromisos internacionales que redundan en la productividad nacional.
Los diagnósticos ya existen y las necesidades viales ya esperaron demasiado como para permitir sabotajes maniqueos.
La competitividad nacional no puede seguir dependiendo de suposiciones.
En ambos casos hay puntos comunes: la insatisfacción ciudadana con las condiciones de vida a partir de quienes están administrando el Estado, lo cual conduce a reacciones más bien emotivas que terminan siendo capitalizadas por discursos demagógicos.