Se puede conjeturar una conspiración del poder contra la memoria. En el discurso de recepción del Premio Nobel de Literatura, el 10 de diciembre de 1967, Miguel Ángel Asturias expresó palabras que parecen proféticas y quizá expliquen la indiferencia de las autoridades en resaltar la obra del genio de las letras guatemaltecas. Esto es: "Es difícil entrar a formar parte de una familia". Lo que es difícil para muchos, para él ha sido imposible. Asturias no es de nuestro linaje porque no lo sentimos como propio.