Víctor Hugo Palma Paul
Doctor en Teología, en Roma. Obispo de Escuintla. Responsable de Comunicaciones de la CEG.
NOTAS DE Víctor Hugo Palma Paul
Trabajar por el Reino de Dios es parte de la tarea de la Iglesia, del Papa.
Mañana, en la solemnidad de Pentecostés, se recordará el fruto del misterio pascual de Cristo, la persona del Espíritu Santo.
El “pastorear” se vive hoy con dificultad en el ambiente de infidelidad, de una fe dividida por sectas.
Pasar de la mera curiosidad de “noches de milagros” a la percepción espiritual de “otra forma”, la de quien “cae a tierra y muere para dar fruto”.
La Cuaresma no es un tiempo de soledad, sino del caminar hacia la Pascua de la mano de Dios.
Los predicadores deben preguntarse no solo “qué diré”, sino, ante todo, “qué me dice a mí, Cristo Palabra en la Palabra de Cristo”.
Un fatal feminismo, que recomienda no tener hijos, se pasa llevando una característica excepcional de la mujer.
Las asperezas, las hondonadas, los baches están a nivel nacional, comunitario y familiar.
“Haz el trabajo con gusto, y entonces no tendrás que trabajar nunca, sino darte gusto”. (Confucio, 551-479 a. C).
“...el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios, a quien no ha visto” (1 Juan 4,20).