Los peligros del gas no regulado y las ventajas de comprar en lugares autorizados

Un mercado ilegal de gas no solo pone en riesgo la vida de las personas, sino que también afecta la economía y el bienestar ambiental. Por ello es fundamental la supervisión que garantice el cumplimiento regulatorio, así como la concienciación de los consumidores al elegir el producto adecuado.

La venta ilegal de gas ha sido denunciada en varias ocasiones, mediante cilindros que han ingresado al país de forma irregular o plantas que operan sin licencia, especialmente en áreas urbanas, lo cual representa un grave incumplimiento a la Ley de Comercialización de Hidrocarburos y su Reglamento por Acuerdo Gubernativo 522-99.

La mayoría de este gas proviene principalmente de El Salvador, debido al subsidio que favorece el contrabando y su venta en Guatemala, Honduras y, en menor cantidad, de México.

Existe un registro de al menos 39 plantas en el país que no cumplen con los requisitos de infraestructura y se encuentran en áreas de peligro, como residenciales. A estos negocios se les solicitó tramitar la respectiva licencia para su funcionamiento y cambiar sus modelos de seguridad y ubicación, mientras otras cinco plantas en áreas urbanas fueron canceladas durante la administración del gobierno anterior, según publicaciones de varios medios de comunicación.

Los riesgos van mucho más allá de ser un negocio fraudulento, pues debido al producto que se comercializa exponen la vida de los trabajadores, consumidores y personas que viven alrededor, de peligros como fugas, explosiones y accidentes fatales. Esto además de favorecer la economía informal, la evasión de impuestos y afectar la inversión privada.

La seguridad en peligro

Los riesgos asociados a la venta no regulada de gas licuado de petróleo (LP) pueden parecer tan insignificantes como una válvula defectuosa, pero las consecuencias pueden ser tan devastadoras como una explosión con daños a las paredes, ventanas, techos y estructuras cercanas.

Cuando no se regula la comercialización del gas LP también puede ponerse en riesgo la vida y propiedad de las personas por mangueras viejas, en mal estado o ajustadas incorrectamente, que permiten el escape de gas. Un regulador dañado, sucio o mal acoplado, así como cilindros corroídos o golpeados con pequeñas fisuras también permiten la fuga de gas.

Debido a que el gas LP es altamente inflamable, una mínima fuga puede provocar mareos, náuseas, dolor de cabeza y hasta asfixia al inhalarlo. El gas acumulado en un espacio cerrado, como una cocina o bodega, puede encenderse con una chispa, electrodoméstico o  cigarrillo, lo que puede causar una explosión.

Cilindros en buen estado
El mantenimiento periódico de los cilindros de gas incluye: 
• Reemplazar bases
• Reparar cuellos 
• Cambiar válvulas 
• Revisar que no estén oxidados y/o picados
• Mantener la pintura en óptimas condiciones

Para prevenir este tipo de incidentes, el reglamento de la Ley de Comercialización de Hidrocarburos, artículo 49, literal “a”, establece que: “Ninguna refinería, planta de transformación, terminal o planta de almacenamiento, planta o depósito para envasado, plantas de proceso, y depósito para la venta, de petróleo y/o productos petroleros, debe instalarse dentro de áreas urbanas ni a menor distancia de mil metros de: perímetros urbanos, establecimientos educativos debidamente autorizados, de fábricas, almacenes o ventas de pólvora, salitre y productos pirotécnicos, a partir de sus linderos”. 

Además, con el propósito de prevenir y combatir incendios, los expendios de gas LP envasado en cilindros deben cumplir con varios requisitos como contar con “1 extintor de polvo químico seco tipo ABC de 20 libras de capacidad, en condiciones aptas, por los  primeros 50 cilindros, y 1 extintor de 10 libras de capacidad a partir de cada 25 cilindros adicionales”, entre otros requisitos detallados en el artículo 50 del referido Reglamento. 

Al recibir el gas, revise que el cilindro cuente con el termosello de garantía en la válvula.

Calidad del producto y peso cabal

Un cilindro en mal estado y la pérdida rápida de gas pueden ser indicadores de producto adulterado. De igual manera debe sospecharse de la calidad del gas si la llama es amarilla o anaranjada, en lugar de azul, lo cual aumenta la emisión de monóxido de carbono, altamente perjudicial para la salud. Otra característica del gas doméstico adulterado puede ser un olor excesivo o diferente al habitual.

En todos estos casos también debe sospecharse de peso incorrecto, lo cual puede prevenirse al solicitar la factura con detalles de la compra a un distribuidor autorizado.

Evasión de impuestos e impacto a la economía

Las plantas clandestinas de gas LP suelen ser evasoras de impuestos, lo que a la larga significa menor inversión en carreteras e infraestructura para distribuir un producto de calidad en lugares remotos. Además, el fomento al mercado informal contribuye a una serie de dificultades como la falta de fiscalización al negocio y de supervisión a las condiciones laborales, incumpliendo con todas las obligaciones patronales como la seguridad social (IGSS), entre otras.

De igual manera, no cumplen con los estándares de seguridad ni cuentan con seguro contra accidentes, exponiendo a todos a su alrededor.

Las empresas formales invierten en seguridad en la logística del producto, desde que llega a las plantas hasta su distribución a cada hogar, certificaciones y cumplimiento normativo, así como salud y seguridad de los colaboradores.

Contaminación ambiental

El gas LP clandestino genera impactos ambientales significativos debido a su manipulación insegura y falta de regulaciones. Desde las pequeñas fugas que contaminan la calidad del aire, hasta la emisión de CO2 que contribuye al cambio climático que puede darse con una fuga masiva de este producto.

Cuando está adulterado, el gas LP puede generar monóxido de carbono, afectando la salud de las personas, y cuando está almacenado en cilindros en mal estado puede liberar compuestos químicos que alteran la composición del suelo y del ecosistema.

Garantías al comprar el gas en lugares autorizados

Al adquirir el gas en lugares autorizados, los consumidores obtienen garantía de la calidad del producto. Esto significa que la marca cumple con certificaciones internacionales y regulaciones legales locales, lo que implica seguir estrictos protocolos de control de calidad tanto en la logística como en el producto final. 

Por ejemplo, algunas de las regulaciones con que cumple un proveedor de gas LP regulado en el país, desde el llenado en planta hasta la distribución a la puerta del cliente final, son:

  • Licencias emitidas por el ente regulador de hidrocarburos para actividades como importación, refinación y transportación y de la cadena de comercialización de petróleo y productos petroleros.
  • Deben contar con certificaciones que garanticen la calidad del gas.
  • Los cilindros deben ser inspeccionados para evitar daños en las válvulas, sellos y estructura, garantizando que cumplen con la vida útil para su uso.
  • Deben contar con equipos para medición y hacer constar la cantidad de gas en cada cilindro.
  • Las plantas deben cumplir con todos los requisitos de ley, incluyendo detectores de fugas, ventilación adecuada y zonas seguras de almacenamiento.
  • El personal debe estar capacitado para la manipulación de cilindros, transporte, logística y manejo de emergencias.
  • Las flotas de vehículos para transportar los cilindros deben estar certificadas con sistemas de seguridad.
  • Los vehículos cumplen con normativas de seguridad vial y son rastreados con sistemas de control de ruta para garantizar el traslado del producto.
  • El buen estado de los cilindros y sellos de seguridad son parte de la garantía de un producto seguro.
  • La entrega de factura es importante para las empresas que distribuyen el gas LP de forma legal, ya que este documento representa la constancia de la cantidad de gas entregado y el precio pagado.

Además de cumplir con todas las regulaciones de ley, los proveedores de gas LP  autorizados toman todas las medidas para proteger a los consumidores de riesgos, como explosiones y fugas peligrosas. Esto implica asesorar al cliente durante la distribución para verificar que no haya fugas y que la instalación se realice sin ningún problema.

El servicio al cliente también es un aspecto fundamental para garantizar la calidad del  producto y la entrega del mismo, por lo que las empresas reguladas suelen contar con  servicios como call center y otros canales de comunicación que permiten a los clientes resolver dudas, hacer reclamos y obtener un producto y servicio satisfactorio.

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