Pagos digitales: el futuro y su evolución en Latinoamérica
Resultado de la transformación digital en Latinoamérica, los pagos digitales han crecido más del 340% en los últimos seis años. Jaime Tapia, Country Manager de Fiserv, comenta los retos del futuro inmediato, como experiencias de pago más rápidas y seguras.
De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Finnovista, los pagos digitales en Latinoamérica se han acelerado significativamente. Como referencia, Jaime Tapia, Country Manager de Fiserv, menciona que estos representan el 60% del gasto de consumo regional, según la publicación del informe “Panorama 2025 de pagos en América Latina” de Payments CMI.
“El momento que vivimos es histórico”, afirma Tapia, quien aporta más de 15 años de experiencia en la industria de pagos. “La transformación que estamos presenciando no tiene precedentes: el efectivo está perdiendo terreno como método de pago en Latinoamérica debido al crecimiento acelerado y preferencia por los pagos digitales, que ofrecen mayor comodidad y eficiencia para los consumidores y comerciantes”, agrega.
Las cifras respaldan esta evolución. En Centroamérica, el uso de pagos digitales ha seguido creciendo significativamente. Según el Informe Mundial sobre Pagos 2025, el volumen de transacciones no monetarias ha aumentado año tras año, impulsado por la adopción de pagos digitales y la disminución del uso de efectivo.
En el Caribe, países como República Dominicana continúan desarrollando uno de los ecosistemas fintech de mayor crecimiento, con un aumento significativo en el número de empresas tecnofinancieras y un crecimiento promedio anual del 130%, según el estudio “Fintech en el Caribe” publicado por el BID en 2024.
En este contexto, Fiserv se posiciona para capitalizar las extraordinarias oportunidades que presenta un mercado donde las transacciones digitales están proyectadas a alcanzar US$0.3 trillones para 2027, con un crecimiento anual compuesto del 29.3%, según datos del BID.
La toquenización y otros retos de los pagos digitales
De acuerdo con Tapia, “los consumidores están exigiendo experiencias de pago más rápidas, seguras y sin fricciones. Ya no basta con ofrecer una pasarela funcional; ahora se espera personalización, interoperabilidad entre plataformas y una experiencia omnicanal que se adapte a cada contexto, desde el comercio electrónico hasta el punto de venta físico”.
Las marcas de pago también están respondiendo a estas demandas migrando hacia modelos toquenizados que eliminan el ingreso manual de datos y contraseñas. Esto no solo mejora la seguridad, sino que permite una experiencia de usuario más fluida. “Integrar estas tecnologías para que nuestros clientes puedan ofrecer pagos invisibles, seguros y adaptables a cualquier canal es sumamente crucial”, explicó. Por lo tanto, la toquenización es una condición indispensable para operar actualmente en el ecosistema digital.
“No se trata solo de proteger datos, sino de cumplir con estándares internacionales como PCI DSS (Payment Card Industry Data Security Standard) y con las normativas locales que exigen trazabilidad, autenticación biométrica y monitoreo en tiempo real".
Jaime Tapia, Country Manager de Fiserv.
Avances en la región
La perspectiva es optimista para Latinoamérica, considerando que los gobiernos también están avanzando con marcos regulatorios que promueven la interoperabilidad y la inclusión financiera. Como ejemplo de ello, Tapia menciona los casos de Colombia y Chile, en donde existen colaboraciones público-privadas para escalar soluciones seguras y sostenibles, lo que permite dar pasos agigantados con regulaciones para pagos instantáneos y finanzas abiertas.
“Cada uno de nuestros mercados prioritarios presenta características únicas que demandan estrategias diferenciadas”, resalta Tapia. “En Guatemala, por ejemplo, observamos un liderazgo regional en ingresos digitales. Mientras tanto, en países como Panamá y Costa Rica, el enfoque está en la interoperabilidad y la inclusión financiera”.
Con más de 40 años de experiencia global y 37 años de presencia consolidada en América Latina, Fiserv reafirma su papel como catalizador del cambio en Centroamérica y el Caribe, apostando por un futuro donde la tecnología financiera sea motor de inclusión, crecimiento y competitividad.