Smishing y vishing: cómo prevenir las estafas que pone en riesgo tu información bancaria

El smishing y el vishing son dos de las técnicas más utilizadas por los ciberdelincuentes para engañarte y obtener tu información financiera. Conocer cómo operan y aprender a identificarlas es clave para proteger tus cuentas y dinero.

El smishing y el vishing son variantes del phishing, una técnica de ingeniería social que se apoya en la manipulación emocional y la urgencia para que actúes sin analizar la situación.

Con el vishing, el contacto se realiza a través de llamadas telefónicas. Los delincuentes se hacen pasar por entidades financieras o incluso por familiares, utilizando un discurso persuasivo y alarmante para que compartas datos sensibles. El smishing ocurre mediante mensajes de texto que suelen incluir enlaces a páginas falsas. Estos mensajes se envían de forma masiva y simulan alertas bancarias, premios o notificaciones importantes, buscando que hagas clic sin verificar su autenticidad.

Con el avance de la tecnología, estas técnicas han evolucionado. Antes, el phishing se basaba en copiar páginas legítimas; hoy los ataques son más sofisticados, automatizados y pueden incluir el uso de inteligencia artificial y deepfakes (audios, imágenes o vídeos falsos diseñados para ganar tu confianza).

¿Qué consecuencias puede tener un ataque de smishing o vishing?

Las consecuencias de caer en un ataque de smishing o vishing suelen ser fraudes y estafas financieras, como compras no autorizadas en comercios en línea, restaurantes o farmacias, lo que se traduce en pérdidas económicas directas. Estos ataques no distinguen edad ni perfil, tanto adultos mayores como jóvenes confiados pueden ser víctimas.

Prevención compartida: bancos y usuarios

La prevención es una responsabilidad compartida. De acuerdo con la Asociación Bancaria de Guatemala, las entidades financieras implementan mecanismos como autenticación de doble factor, notificaciones de inicio de sesión, detección de sitios fraudulentos y monitoreo de transacciones basadas en comporta miento. Sin embargo, estos sistemas pierden efectividad cuando entregas información por presión o urgencia. Si bien, existen herramientas seguras como las wallets para almacenar datos bancarios mediante biometría y cifrado, la mejor defensa para proteger tus datos es mantenerte alerta y seguir las recomendaciones de prevención.

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