Chiquimula

INVO cumple 136 años

Dos años después del triunfo de la Reforma Liberal, su líder, Justo Rufino Barrios, acordó la creación del Instituto Normal para Varones de Oriente (INVO), que desde entonces ha gestado el intelecto de hombres útiles a la Nación.

Hugo Díaz, secretario del INVO, informó que desde 1983 se han inscrito más de 500 mil estudiantes, aunque solo se han graduado unos cinco mil. “Este año podrían egresar 78 nuevos maestros”, dijo.

Muchos de sus egresados se han dedicado íntegramente a la enseñanza, como sucede con Sergio Villela, director departamental de Educación de Chiquimula, quien contó que en ese plantel dejó parte de su vida. “Seis años como estudiante y 30 como catedrático”, afirmó.

No todos continuaron la carrera de maestro. Elías Valdez Sandoval egresó de ese centro educativo, pero la vida le deparó que su destino fuera el de ser escritor. Pese a ello, confesó: “No me puedo separar del instituto, pues mantiene vivo lo relacionado a la cultura y la literatura”.

Henry Cordón, exalcalde de Chiquimula, expresó su satisfacción porque el instituto celebró la semana recién pasada su 136 aniversario, y dijo que se siente orgulloso de haber estudiado en ese establecimiento.

Al igual que Cordón, cientos de profesionales revivieron memorias y anécdotas de su paso por el INVO.

Crónicas con gloria

Varias figuras de renombre empezaron a formar su pensamiento en este instituto, y después dejaron su nombre impreso en la historia nacional.

La maestra y escritora Rosa Flores Monroy —ya fallecida— dejó documentado en su libro Chiquimula en la Historia que el INVO esculpió personalidades como el expresidente Juan José Arévalo Bermejo y el expresidente hondureño Ramón Villeda Morales.

El exalcalde capitalino Ramiro Ponce Monroy escribió en su libro Relatos sobre Mi Vida, que asistió dos años a ese establecimiento. También egresó de sus aulas Clemente Marroquín Rojas, quien fue vicepresidente de Guatemala (1966-1970).

El historiador y cronista de la capital, Miguel Álvarez, refirió que la fundación del INVO obedece a que los liberales buscaban modernizar la educación, y para ello le quitaron su administración a la Iglesia Católica y la dejó en manos del Estado.

Para cumplir este cometido, el Gobierno necesitaba preparar maestros, por lo que creó las escuelas normales —en la capital, Jalapa, Quetzaltenango y Chiquimula—.

La historiadora Arminda Herrera de Castillo explicó que los postulados liberales de la Reforma de 1871 fueron iniciados con Mariano Gálvez (1831-1935), y luego de haber sido interrumpidos por Rafael Carrera, los reinstauró Justo Rufino Barrios.

La educación laica, gratuita y obligatoria son ideales nobles, pero Guatemala no ha logrado superar el analfabetismo, debido a las políticas de los gobernantes siguientes, a quienes no les ha interesado tener ciudadanos instruidos, señaló.

El atraso educativo también es causado por el perfil del profesor moderno, que toma el magisterio como un peldaño social, y no en convertirse en pilar de su escuela.

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